Hoy ha salido a volar esta publicación preciosa, que huele a papel y a antología, aunque solo sea luz de pantalla. Huele a hojas de otoño.
Ha aterrizado, gracias a Dara Scully, tímido. Ha llegado frágil, como un pájaro huérfano que agoniza en mi mano.
Un nido de niños. Un nido de poetas e ilustradores que grita. No hay nada más frágil que las palabras y los pájaros. Nada más vulnerable que el grito de un poeta.
