23 de abril de 2014

Anuncio recitales

Cómo me gusta tener la semana tan ocupada de cosas bonitas. Os anuncio dos recitales.

El primero, hoy miércoles 23 de abril, día del libro. Estaré leyendo en la Casa Castilla y León de Alcobendas (Madrid), a las 20 h. (Metro Marqués de Valdavia). Sé que hay vino y pincho (gratis) después del recital, por si eso hace que os decidáis definitivamente por ir a verme. 




Y mañana jueves 24 me han invitado a la jam poética del bar-librería Vergüenza Ajena en la calle Galileo de Madrid a las 21 h (Metro Quevedo). Si queréis que os convenza aquí van varios datos: hay cerveza artesanal y unas croquetas buenísimas. (También hay micro abierto en la jam, por si queréis leer).

Nos veremos, ¿no?



11 de abril de 2014

amor.txt, amor en la tarjeta de memoria

Luego todo se precipitó y nos hicimos viejos,
corrimos desesperados hacia adelante.
Quemamos la estepa para que nuestros alemanes interiores
no pudieran avanzar por el invierno de las venas,
colapsadas, dubitativas: tristes.

Conduzco por la autovía dirección A Coruña, 
me coloco detrás de un camión a 70
y no pienso adelantarlo,
no siento ninguna necesidad de conocer el próximo capítulo:

las líneas blancas, los pueblos vacíos de Castilla, 

tu amor.

David Refoyo, amor.txt (La Bella Varsovia, 2014)

Nastya Nudnik

Tomar la distancia prudencial.
Tomar el desvío o la salida al área de descanso.

Mirar al amor con distancia, pensar en el amor como en un ciudad que no se llegará a conocer.

¿Qué significa para ti que no te nombren?

Prefiero una sublevación a una partida. Prefiero el ruido a un silencio amable. No me gustan los silencios amables, no me gusta las puertas abiertas. Prefiero el portazo. Prefiero la huida.

Siempre piensas que lo haces mejor, siempre piensas en la culpa (la culpa es una construcción y sin embargo el sentimiento es transparente).

No puedo dejar de rendir cuentas, porque yo dije futuro. Abandonar el amor es como dejar de fumar un día entero y encender un cigarrillo la noche siguiente.

Pero quizás para los otros el amor signifique otro, otra. Una responsabilidad que no se puede tomar, porque se es prudente. Abandonar el amor es abandonar la locura. Tú podías quererme y no lo hiciste. La voluntad se pierde en una necesidad que no existe. La botella que lanzaste estaba vacía.

Entonces pensar que se me quiere brevemente, como quien actualiza su estado de Facebook y luego lo olvida. 

Sin trabajo no hay dinero y sin dinero no hay trabajo = sin amor no hay amor y sin amor
no hay amor.

Las fotos que han quedado y los mensajes, los montajes con capturas de pantalla, los billetes sin usar...  son como una grabación interrumpida por una tragedia. La historia se repite. No quisiste hacerte carne, ¿por qué debo sufrir yo?

La noche seguirá siendo noche
a pesar de la carta de ajuste,
los chats vacíos
o las discotecas cerradas a las afueras del pueblo

David Refoyo, amor.txt

2 de abril de 2014

Ella, que sigue siendo luz

Han pasado dos días.

Ya puedo articular alguna palabra, aunque no sé con cuánta coherencia y sentido. Después de dos días, de mucha compañía, muchos mensajes, muchas llamadas, muchas lágrimas compartidas, he encontrado algunas palabras y me he hecho algunas promesas.

Me he prometido tenerla siempre presente. Pensar en ella a menudo, pensarla en las cosas pequeñas. En el viento, en el café de la mañana, en el cigarrillo que no encenderé, en la lluvia, en los poemas de palabras también pequeñas, en las lecturas, en la ropa limpia, en la cena de los domingos, en el mar.

Esta noche he vuelto a dormir poco, porque la muerte, como dijo E., me ha abierto los ojos. Su muerte me ha hecho más valiente, más fuerte, más como era ella. Para mí era todo valentía y luz. Era tanta luz que ahora mismo estoy ciega, pero era tanta luz que solo puedo seguir mis pasos iluminada por su recuerdo.

Le escribiré una carta contándole muchas cosas. Le diré: "querida Ana, no sabes cuánto pienso en ti", "no sabes cuánto te echo de menos", "no sabes lo feliz que me has hecho por cruzarte en mi vida". 

Mi pequeña Epidermia ya no es solo mi primer libro, es su mirada, es su presencia, es su apuesta, son sus lágrimas y sus risas en Almería. Pensaré en ella si consigo publicar mi segundo libro y también si escribo un tercero o un cuarto. Ella confió en mi poesía y eso significa que confió en mí, en esta persona que escribe ahora y que todavía busca saber quién es. No sé cuántos editores lloran cuando escuchan a sus autores recitar. No sé cuántos editores existen en este país que sepan implicarse tanto y tan profundamente en lo que creen, en lo que aman.

En las dedicatorias de mi libro, yo había puesto inicialmente: gracias a Ana y a Pedro, por confiar. Ella lo borró en las pruebas. Simplemente gracias a ti, me dijo. 

Si me miráis muy de cerca, quiero que sepáis que parte de lo que soy sí es gracias a ella, a este ser maravilloso, a su generosidad y a su confianza. Que ella dio tantas cosas por tantas personas. Que nos hizo tan felices su existencia.

Ella, que lo hizo posible; ella, que era luz y que lo seguirá siendo. 

Hasta la vista, gaviera. Gracias, gracias, gracias, gracias.


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