Hoy ha salido a volar esta publicación preciosa, que huele a papel y a antología, aunque solo sea luz de pantalla. Huele a hojas de otoño.
Ha aterrizado, gracias a Dara Scully, tímido. Ha llegado frágil, como un pájaro huérfano que agoniza en mi mano.
Un nido de niños. Un nido de poetas e ilustradores que grita. No hay nada más frágil que las palabras y los pájaros. Nada más vulnerable que el grito de un poeta.
"Tampoco yo" es uno de mis poemas preferidos de Epidermia, ese papel de piel y escamas. Epidermia es siempre femenino, dice Gj en su blog. 6. f. Autoretrato sobre lienzo dañado con postes de luz. Solar abierto. Papel ultrafino.
Desde otro lugar, Juan Andrés García Román dice:
Yo hago un puzzle con piezas sobrantes y perdidas. No sé cuál es su fin. Tan sólo sobrevivo, cuido la hierba blanca que crece debajo de mi cama. Eso es todo. Tú no irás al concierto: llorarías -has dicho. Estoy enfadado con el arte. Porque si vas al concierto no escuchas los platillos de barro del instante ni ves la oruga que sube por el interior de la flauta dulce, según va revelando un agujero tras otro. Esa oruga que pronto va a detener el concierto.
Yo también hago puzzles con las habitaciones que he dejado atrás. Yo tampoco tengo licencia gramatical y la habitación del amor es un sitio que ya nunca cuido. Por eso da miedo: desde que lo deshabitaron y yo le di la espalda, tengo miedo de que sea un lugar verdaderamente abandonado: un lugar que no existe.
Cuando ya no me quieras y no podamos estropear nada porque nada estará vivo y confiado.
Cuando tú te hayas ido y yo me haya ido y los de la música se hayan marchado y el portón se cierre (dentro pasan el largo fierro por la argolla asegurando con la correa el cerrojo, y soplan los candiles y las mechas se quedan humeando);
diremos: "Algo se ha perdido. No mucho. Nunca es mucho. Pero algo esencial –un culto, un lenguaje, un rito— está perdido".
Y mi amigo Martin coge entre sus manos la versión en pdf de mi primer hijo y me dice: ¿puedo llevarme unos pocos? No necesito deciros de quién es la música. Ni siquiera yo.