30 de enero de 2009

Lo que mueve el mundo


Las necesidades básicas mueven el mundo. No es broma. En especial, dos necesidades básicas: la comida y la reproducción. La tendencia a un vestido o a otro tiene tintes sociales y económicos.
Y alguien preguntará, ¿pero no era el dinero el que movía el mundo? El dinero es lo que quieren conseguir todos aquellos que intentar vender algo que tenga que ver con comida y, sobre todo, con sexo. Y ¿por qué vende? Pues porque somos seres simples y maleables.
Estamos dotados de inteligencia. Y a veces la usamos. Somos capaces de reflexionar, de pensar, de valorar, de elegir. Pero, ay de nosotros, somos débiles.
Me da igual que hablemos de música, de series, de publicidad o de películas. En cuanto salen chicas (sí, sobre todo chicas, porque la mayor parte de los que tienen poder adquisitivo son hombres y son a ellos a los que hay que persuadir) sin un poco de ropa o completamente desnudas, ¡pam!, ya hemos conseguido nuestro objetivo: vender.
Los instintos más bajos son los que nos juegan una mala pasada a la hora de elegir. Sí que muchos saben que están siendo fácilmente manipulados por su incontrolable instinto de reproducción. Y hay mucha gente, sobre todo hombres, que ni siquiera se da cuenta de que están siendo manejados por publicistas y empresarios que, a su vez, también se dejarían engañar por un par de tetas bien puestas y un culito redondo y respingón.
Es duro luchar contra los instintos. Vamos a centrarnos en los dos casos que hemos expuesto:
Una persona se puede dar cuenta de que la están utilizando y que quieren conseguir su dinero y, sin embargo, dejarse hacer, dejarse llevar por el instinto. Esa actitud puede resultar repugnante. Utilizar correctamente la inteligencia, la razón, pero no imponer resistencia aún sabiendo a lo que se expone.
Pero peores son todavía aquellos, tan adormecidos, tan drogados por la televisión, tan felices en su inopia, que ríen vulgarmente a carcajadas delante de sus amigos, presumiendo y jactándose de la película tan pornográfica que han visto o de lo buena que está tal cantante en su último videoclip. Y sus amigotes ríen con ellos.
No. No vamos a luchar contra los instintos. Ni a hacer que otros luchen. No vamos a imponer la razón como forma de vida. No lo haremos. Nosotros, los que conocemos cómo nos utilizan, sólo sonreiremos. No de un modo vulgar, sino sutilmente, sin que parezca una sonrisa. Nosotros sabemos. Pero no nos vanagloriamos de ello, cualquiera que sea humano puede hacerlo.

26 de enero de 2009

Saber lo que visteis...

En el principio fue la prensa, que tenía como principal característica la periodicidad. Una vez al día, el lector de periódicos adquiría un ejemplar y se enteraba de lo que pasaba en el mundo. Al menos, lo que pasaba en su mundo. También tenía la capacidad de elegir qué noticias leer y cuáles no.

Después fue la radio, que eliminaba esa periodicidad. Las emisoras eran capaces de transmitir información en cualquier momento durante las 24 horas del día. Es evidente que la radio y todas sus diferentes emisoras no iban a estar emitiendo noticias e información sin cesar, fue por ello que se transformó en una evasión idónea en los tiempos de guerra en los que se hizo popular: ahí podíamos encontrar radionovelas, concursos, programas musicales...

Cuando se inventó la televisión, el planteamiento de información más entretenimiento de la radio se trasladó por completo. Era un medio dos en uno. El noticiero, parte o informativo se convertía así en la columna vertebral del canal de televisión, del que colgaba el resto de programación. Se crearon programas de actualidad y reportajes, concursos, documentales, etcétera.

Gracias a que en España la televisión se está empezando a modernizar y a norteamericanizar, lo que no significa que sea menos decadente, se han creado, hace pocos años, varios canales que si bien cuentan con informativos, estos ya no son su sostén y su carta de presentación. Simultáneamente, la novedosa TDT ofrece al público una variedad de canales que poco o nada tienen que ver con información generalista.

La Sexta ha hecho de los informativos un espectáculo más cercano al amarillismo y, por decirlo de algún modo, a programas como Salsa Rosa. Mientras que Cuatro ha consolidado un periodismo subjetivo y partidista llamado "de autor", cuyo representante es Iñaki Gabilondo, y que se creó, tal vez, como antónimo del popular informativo de Telemadrid conducido por Sánchez Dragó.

Y ya desde antes de la creación de estos dos canales, pero sobre todo desde su inserción, de gran acogida, se ha empezado a explotar un tipo de programa tan seudoperiodístico como vulgar. Me refiero a los programas que no se definen a sí mismos como "de sociedad", sino que hacen humor precisamente criticando a ese tipo de programas. Se caracterizan por querer hacer y hablar de todo. El presentador o conductor utiliza un tono habitualmente jocoso (Noche Hache, presentado por Eva Hache, Estas no son las noticias, conducido por un colaborador del late show de Hache, Quequé; Sé lo que hicisteis...; Buenafuente, etcétera) para repasar satíricamente la actualidad. No obstante, lleva a entrevistados, que normalmente presentan su nuevo disco, libro... y van a presentaciones, ruedas de prensa y todo tipo de convocatorias de medios para dar la nota. No se limitan a hacer un programa por ellos mismos, sino que lo hacen a costa de la impopularidad o errores de otros, así como de un tono pretendidamente profesional cuando tocan algún género periodístico como la entrevista, en el que ponen de manifiesto la diferencia con el resto del programa. Son de entretenimiento pero se las dan de analistas de la actualidad y de dar otro punto de vista a lo que sucede y, de paso, reírse de todo quisqui.

Criticar la actuación de políticos o de cualquier personaje de la actualidad es sumamente beneficioso para la sociedad, sin embargo, esto lo hace francamente bien la revista El Jueves y, ya que hablamos de televisión, el programa CQC (Caiga Quien Caiga), que sí elabora su propio contenido, aunque sus reporteros aborden a políticos y famosos y den esas lecciones de ciudadanía en su sección Proteste ya. Lo hacen con un guion establecido y sin hacer de la realidad mediática seria un circo equivalente a Gran Hermano. Hacen un formato de entrevista muy original, en el que no intentar ejercer de periodistas si no lo son, y también introducen denuncia social.

Todos nos hemos reído mil veces con Sé lo que hicisteis... (y me refiero a este por ser el más popular de los nombrados) y me parece que su función es la de entretener y la de divertir. Pero llamemos a las cosas por su nombre. Eso no es periodismo ni tampoco un programa que destaque por su ética. Es un programa de humor que despotrica contra quien le apetece y que intenta hacer de contrapeso a los programas del corazón, cuando no se da cuenta de que está bastante más cerca de ellos de lo que cree.

24 de enero de 2009

Las mentiras


Nacemos en un mundo donde las cigüeñas traen a los niños. Pretendemos hacer de nuestra vida algo verdadero y nos sentimos traicionados si nos engañan. Hemos inventado un mundo entero y sus peculiaridades, todo a nuestra medida, y hemos colocado a la verdad en el lugar más sagrado. Queremos sentirnos seguros ante la desazón de un mundo que probablemente no tenga razón de ser y queremos que todo lo que nos digan, que todo lo que nos rodea, que todo lo que tenga que ver con nosotros sea verdad.

No obstante, iventamos, ya hace mucho tiempo, el arte rupestre, cuentos para asustar a los niños y deleitar a los adultos, música para imitar el sonido de la naturaleza, esculturas para honrar a divinidades, inventamos la escritura, los secretos, la política, el puntillismo, el cine, la radio, la televisión, los videojuegos, la publicidad, los realities. Queremos hacer realidad representando la realidad.

Miramos a nuestro alrededor e intentamos imitar lo que vemos, creando así una realidad falaz. Valoramos la sinceridad de nuestros amigos, pero nos gusta curiosear en la vida ajena y fantasear sobre ella. Nos entretenemos con la mentira. Forma parte del juego de vivir, como una genial metáfora de nuestra dudosa existencia.

17 de enero de 2009

Mi hueco

Este mundo está hecho para los fuertes,
para los sensibles con templanza,
para los visionarios con inspiración,
para los escritores con práctica,
para los libros con autor.

Este mundo está hecho para los fuertes,
para los fríos, para los indemnes,
para la historia contada por los grandes,
para los hechos que ocurren inevitables,
para los individuos, para las sociedades.

El mundo está hecho para los frágiles
también, para los débiles,
para los que saben lo que hablan
para los que no meten la pata,
está hecho para los sabios,
para las periferias y los barrios,
para los arrabales, para las zonas residenciales,
está hecho para los críos,
para los vagabundos, para los errantes.

Este mundo está hecho para los preclaros,
para los iluminados, para los brillantes,
está hecho para todos,
para los necios y para los tontos,
para el vulgo y para la élite,
para ti y para tu gente.

Está hecho para los miserables,
y los nobles de carácter.
Para los viles, para los honestos,
para los culpables.

Este mundo es sólo un mundo.
Este lugar está atestado de historias,
¡Cuánto humo!
Es sólo un mundo.
Está hecho para el mundo.

Este mundo
no está hecho para mí.

Todos esos no soy yo.
Yo
no soy el mundo.
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