26 de mayo de 2009

El primer paso es reconocerlo...

Llevo varios días metida en estos cinco metros cuadrados. Estoy sentada enfrente de la ventana, en una incómoda silla que hace que los músculos de mi culo se duerman al cabo de un rato. He subido la persiana hasta el tope y he despejado de los cristales las cortinas. Pronto vendrá una amenazadora tormenta. ¿Cuántas horas llevaré aquí sentada mirando al cielo? Puede que cuatro, puede que más.

A mis párpados les cuesta abrirse y cerrarse. Ha empezado a oscurecer. Salvo por los ruidos del pasillo, podría parecer que estoy sola e incomunicada. Porque en realidad estoy esperando una llamada, un mensaje, una señal. Pronto, los objetos se están volviendo oscuros y difusos. La habitación adquiere otro matiz.

Ya tengo compañía. Comienza a tronar. Respiro profundo y comienzo a contar. Todos estos pensamientos y los truenos hacen parecer que estoy más aislada y que soy más diminuta. Ahí viene el rayo. Fulminante. Desgarrador.

He dejado de distinguir mis manos, la mesa, los papeles esparcidos. Indudablemente no voy a levantarme a encender la luz. La habitación está desordenada, pero si oscurece, me olvido de ello.
Creo que voy a salir para comprar unas cervezas. La idea se convierte en un líquido denso que no consigo procesar con claridad. Los momentos de lucidez se entremezclan con alucinaciones, duermevelas y truenos que me impiden pensar. Alguien me dijo que estaba loca, pero eso fue hace mucho tiempo.

Un tremendo rayo consigue sobresaltarme. Parece que esté a mi lado. Aquí estoy a salvo, ¿quién vendría a hacerme daño? Qué tipo de temporal escogería a una tipa como yo para descargar su ira. Me imagino a la gente que camina apresurada por la calle de enfrente, intentando resguardarse del torrente que empieza a caer sobre sus cabezas. Abren sus paraguas, se encogen en sus ropas primaverales, se agachan, se convierten en insignificantes gotas de lluvia que se juntan y separan...

Miro al techo. Abro la boca. Veo como una lluvia fina se desprende de la pintura y me moja la cara. Otro trueno me asusta. De pronto, consigo darme cuenta de algo. Sonrío. No tengo comida. No tengo cerveza. No tengo droga. El teléfono no suena. Una carcajada me asalta. Después viene otra. Comienzo a reírme con fuerza, con sonoridad. Estoy sola.

Ahora

el mérito

es

mantenerme

sobria.

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16 de mayo de 2009

Fragmento

(...)

-¿Eres misógino?

-Es lo único que en estos momentos me mantiene cuerdo y con vida: odiar a las mujeres, pero yo conozco el porqué de mi sentimiento. Es irracional, como todos los sentimientos, pero tiene su explicación. Odio profundamente a esa asesina. Odio lo que representa, odio en nombre de quién ha asesinado a mi hermano.


Me sentí completamente impotente. Pocas veces había pensado en mi posición ante esta idea, pero al oír aquellos improperios contra las mujeres, me sentí impotente, me sentí juzgada injustamente, me sentí ruin y sucia por pertenecer a ese grupo de personas. Y por no haberme nunca parado a reflexionar profundamente sobre ello. Y por no poder sosegar el llanto a un hombre.


Fragmento de El segundo débil

con el que he ganado, en la modalidad de narrativa,

el III PREMIO A LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA EN EL

FOMENTO DE LA IGUALDAD, que organizaba la UVa.

15 de mayo de 2009

La casi realidad

  1. Estoy encuadrada, anclada en el aquí y el ahora.
  2. El aquí y el ahora es la realidad más actual y más cercana.
  3. Escribo en primera persona del singular, con lo que eso conlleva.
  4. El yo no se puede desligar de sus circunstancias.
  5. Yo soy, porque una vez no fui y llegará el día en el que no sea.
  6. Soy aquí y ahora.
  7. Soy el "casi" yo.
  8. El escritor no puede vivir mientras escribe.
  9. Su escritura no es para el aquí ni para el ahora.
  10. Escribe lo interno o lo externo, pero cualquier cosa que escriba será una representación, no será el aquí ni el ahora.
  11. Nadie puede vivir en el más estricto aquí y ahora.
  12. Existen los recuerdos y los sueños.
  13. Escribir no es vivir.
  14. Vivir no es escribir.
  15. El escritor describe lo que ve. Lo escribe. Escribe en el aquí y en el ahora.
  16. Eso no es vivir.
  17. Mi casi yo escribe en una casi realidad sobre algo que no es exactamente lo perteneciente al aquí y al ahora.
  18. Yo no soy escritora,
  19. pero casi.

10 de mayo de 2009

¿A quién se le ocurre hacer coches ecológicos?

Alguien dijo algo así: "Se ha presentado hoy un coche biodiesel de fórmula uno que funciona a base de chocolate y fécula de patata", "yo no me lo creo mucho, pero ¡cómo pueden hacer esto con el hambre que hay en el mundo?"...

Pude haberlo sacado de cualquier blog pseudoperiodístico o de cualquier foro de deportes. No es el caso. Lo dijo ayer noche Nico Abad en la sección de Deportes de Cuatro.

Se supone que este hombre ha estudiado periodismo. Se supone que sabe lo que se puede y lo que no se puede decir delante de una cámara. Se supone que entiende que el deporte es una actividad cuyo único valor es que da prestigio a un país y mucho dinero (si es fútbol, principalmente). No voy a hacer sangre con el comentario, pero...

Los sueldos millonarios de futbolistas de primera división no provocan que haya hambre en el mundo, ¿no? La gasolina no provoca que el planeta se muera, ¿no?

Una última cosa: estoy tremendamente triste por la escasez de chocolate que van a sufrir alemanes y suizos en los próximos meses con esta medida tan antisocial y egoísta. ¿Quién no se va a comprar un coche de fórmula uno?

Nada más. Si queréis, visitad el blog del susodicho. Si no queréis, mejor.

http://blogs.menstyle.es/nicoabad/
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