2 de marzo de 2017

Por qué a Hazte Oír le molesta la Ley de Igualdad

Hay algo que hay que dejar claro. Hazte Oír y su polémico autobús no tienen miedo del, por ellos denominado, lobby LGTB. Le llaman dictadura. Le llaman inquisición. Y a lo que tienen miedo es a perder sus privilegios.


Su argumento: los padres tienen derecho a educar a sus hijos en la heterosexualidad. Usan la expresión de "ciudadanos de segunda" para referirse a ellos mismos. Es decir, se proyectan como las víctimas de, ante todo, la Ley de Igualdad. Dicen que existe una dictadura que intenta impedir o que amenaza la heterosexualidad.

Y hay varias cosas que preguntarse aquí: ¿por qué la libertad sexual y afectiva amenaza la heterosexualidad?

La respuesta: porque amenaza su centro o, dicho de otra manera, su hegemonía. La razón por la que se llaman víctimas es porque creen que están perdiendo sus privilegios. No se dan cuenta de que la supuesta "minoría" solo quiere sus mismos derechos. Eso es lo que está en juego.

Los miembros de Hazte Oír cree que los derechos de la hegemonía son suyos y solo
suyos.

Ellos se refieren una y otra vez a la libertad de expresión. Pero resulta que existe una ley (por la que se ha luchado, es decir, no estaba ahí por defecto ni por designación divina) que protege a los colectivos vulnerables. Que sean vulnerables significa que son vulnerables al odio. ¿Por qué?

Porque existe una "mayoría" (que en realidad solo es fundamentalismo) cuyo odio puede llegar a hacer daño. Se hace daño desde el colegio, con los niños que hacen bullying al "maricón", al "marimacho", al "raro", al negro, al chino o al disléxico o al miope o etcétera. Simplemente al que no está en el centro sociológico (hombre blanco heterosexual occidental etc.), por eso la lista puede ser tan larga, porque el centro es solo una construcción social. Se hace daño cuando se discrimina o despide o se hace mobbing en la empresa por los mismos motivos. Y se hace en la calle. Sobre todo cuando se amenaza o se agrede a alguien que pasaba por allí y que tiene "otra" condición. Se hace daño cuando por la agresión, alguien es asesinado o por el dolor, alguien se suicida. Muere porque es mujer. Muere porque es gay o porque es transexual o intersexual. Muere por su condición, no hay otro motivo.

He leído hace poco en un artículo que nadie pone en duda que el terrorismo mata. Pero que no está tan claro en la sociedad que el machismo mata, que la homofobia mata, que la transfobia mata, que el racismo mata.

No se trata igual un atentado terrorista ni el enaltecimiento del terrorismo (con repulsa absoluta, sin dudas) que el terrorismo machista (17 mujeres asesinadas únicamente por ser mujer en lo que va de año) o el homófobo o racista o su incitación: que otros cumplan con violencia lo que nosotros mantenemos como ideología.

Así de grave.

Los que defienden (aunque no sean ni conscientes de ellos) la LGTBfobia no saben muchas cosas. Los homófobos no saben lo que puede un cuerpo. Los homófobos creen que su centro está siendo asediado por la periferia. Ellos, en su privilegio, creen que los derechos de otros les amenazan.

Sí, lo minoritario amenaza. Amenaza el pensamiento único. Amenaza lo que siempre se consideró lo "normal".

Los derechos de los hombres blancos heterosexuales (y occidentales y cristianos y...) no se asedian, se comparten.

Ellos no son los ciudadanos de segunda. De verdad.

Los que son realmente de segunda, que parecen minorías, pero que somos millones, solo intentamos ser tratadxs con igualdad. Dar derechos a las mujeres para abortar o dárselo a los gays para casarse o adoptar o dárselo a los adolescentes trans a cambiar su sexo porque no coincide con su género no les quita ningún derecho a ellos. NO asediamos su centro. Queremos ser también centro. Queremos los mismos derechos que ellos para poder tener las mismas oportunidades para ser felices.

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