1 de octubre de 2012

Ala que se rompe.


Hoy ha salido a volar esta publicación preciosa, que huele a papel y a antología, aunque solo sea luz de pantalla. Huele a hojas de otoño.

Ha aterrizado, gracias a Dara Scully, tímido. Ha llegado frágil, como un pájaro huérfano que agoniza en mi mano.

Un nido de niños. Un nido de poetas e ilustradores que grita. No hay nada más frágil que las palabras y los pájaros. Nada más vulnerable que el grito de un poeta.

3 comentarios:

María Mercromina dijo...

Desde aquí sienten cómo se rompen las alas.

Mig dijo...

Demasiado manierismo a mi parecer...

tormenta dijo...

¿Manierismo? No entiendo a que te refieres. ¿Con respecto al libro? ¿Por qué?

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