28 de agosto de 2011

Versión 2

el cuerpo vive resignado en la distancia y el deterioro.
el cuerpo: suciedad y sexo, escasez, impasividad.

el cuerpo, tan inhabitable, la nueva alma.

Pouring rain in Dublin


Quien ha visto llegar una tormenta,
ya conoce mi vida.

En un segundo
cambia la luz,
la arena huele a barcos mojados;
el viento abre ventanas
y dilata los bosques;
las espigas
son arrecifes de coral
y el aire
se extiende por la piel
como un aceite dulce
, perfumado.

Quien ha visto acabar una tormenta,
ya conoce mi vida.

En un instante
todo se oscurece,
se sofoca,
se extingue,
lo mismo que una flor quemada por el hielo;
la lluvia fue mercurio,
y ahora es sangre a los pies de las estatuas
;
vuelve a salir el sol,
tenaz
y débil,
como la madreselva entre las ruinas.

Así es
como ha ocurrido
y es tan fácil contarlo,
tan fácil
de entender:
quien alguna vez supo mirar una tormenta
conoce nuestra historia.


Tormentas
Benjamín Prado.

3 comentarios:

juan bello dijo...

Gracias por tus palabras. Y por cierto, Benjamín Prado es una de mis mayores influencias.

Un saludo.

Emily dijo...

el cuerpo es la tormenta.

bonita foto, bella.

:**

Dara Scully dijo...

Y la carne y el hueso, expuestos, son los rugidos de los leones que nos habitan.




(un relámpago
para tu tormenta)

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