29 de enero de 2011

The wired

(La popularización de la música techno, el accidente de Chernóbil, la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre. El fin del Gobierno Militar y vuelta a la democracia en Chile. La caída de la Unión Soviética. La Guerra del Golfo. La Guerra de Bosnia. La muerte de de Kurt Cobain. El nacimiento del Nu Metal mediante el disco debut de Korn. El auge de la computadora e Internet. La clonación. La tragedia de Vargas. La masacre del instituto Columbine. El final de un milenio. El inicio de la Segunda Guerra en Chechenia y la tragedia en el teatro de Dubrovka. La división de la ex Yugoslavia. Los atentados del 11-S y el inicio de la Guerra preventiva. El fin de la Mir. Las invasiones de Afganistán e Iraq. El Golpe de Estado en Venezuela. El catastrófico accidente del Transbordador espacial Columbia. Atentado terrorista en Madrid. Tsunami en el océano Índico. La muerte de un papa. Crisis economica mundial. Muerte de Michael Jackson. Terremoto en Haiti. Terremoto de Chile de 2010. Accidente en el yacimiento San José)




El hastío, la apática gangrena, las agujas hipodérmicas que habitan debajo de las venas, que pasan desapercibidas. No sé del dolor porque pertenezco a una generación en la que nunca pasa nada, soy una wannabe, entonces no soy. Mis brazos cuidan y descuidan las costras del frío. Existe el pote, sin embargo; el Gran Hermano, el Photoshop y los cromosomas sometidos a la alta tensión. Y también las grasas saturadas.

Quiero posar desnuda como todas esas furcias del Interviú. Posar desnuda en la hierba del parque, ver como pasa el día sin preocupaciones cercanas, sin matemáticas pendientes, sin mensajes de texto sin leer.  Que otro haga un balance de blancos y dispare a la o. Tengo ídolos de píxel. Ni soy X ni soy Z. Soy una puta i griega, ye(ah). Aprendo a respirar humo y a destrozar lo hermoso como una forma de arte: quemar tu piel nívea de rico primermundista, maltratar mi hígado limpio, saborear la bilis enferma, llevarme hasta el límite del desprecio y del ahogo.


Para entretenerme, no me chupo el pelo como lo haría una niña .Chupo el plástico que protege mis alimentos. Chupo oro negro con el que me atraganto y no duermo. Chupo el dolor ajeno como un caramelo que pica y me ayuda a respirar. Mento. L. Y me siento menos podrida mientras creo que hago como que salvo el mundo. No siento pánico a las redes sociales: siento ansiedad. Epilepsy is dancing. 

El blog es el único sitio que me tranquiliza: en eso me parezco a mi generación. Siento tranquilidad porque existe Wikipedia y no habrá nada que no pueda saber. Estoy eternamente conectada porque así siento que soy alguien, que soy algo, que alguien sabe que estoy al otro lado. Tengo miedo de que no me lean si me da por escribir más de 140 caracteres insípidos.

Soy una espalda mirando a un precipicio. No soy el hastío. Soy hastío. Soy espalda. Una espalda. El vacío existencial. La calma creativa. Malvada. Cría, rapaza, infantil. Mentira. Virtualmente estética. Me defino por mis ausencias. Por qué.


Las fotos son de Lain, la protagonista de mi serie anime preferida.

6 comentarios:

Carlos Fidalgo dijo...

Dame tus pastillas blancas

tormenta dijo...

Sólo tengo para ofrecerte una azul y una roja.

viriato dijo...

Esto es arte autodestructivo, jalea real vitaminada y 1 gramo de pesimismo, un silencio caótico y cien gritos vacíos... Pero, cómo no, es un precipicio que me encanta...
Un beso, Tormenta

tormenta dijo...

Gracias, Viri. Un abrazo.

ana dijo...

También es mi anime favorito.
besos

Carlos Fidalgo dijo...

Me gustan esos colores. Azul y rojo. ¿Cuál me ofreces primero?

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