9 de diciembre de 2013

El símbolo

Hoy ha pasado una cosa increíble en clase.

La profesora de Representatividad y especulación, que ha venido hoy por primera vez (es una asignatura que comparten varios profesores), nos ha dado una clase muy interesante. Muy interesante. Hasta que ha empezado a contarnos todo eso de la letra madre y su discurso se ha convertido en un Talk show místico extranormal. En serio, ya, fue INCREÍBLE.

El caso. El caso es que nos ha enseñado esta imagen:



En 1936, el científico Immanuel Velikovsky estaba haciendo unos estudios sobre el antiguo testamento y formaba parte a la vez de un grupo de investigación sobre la antigua Sumeria. En uno de los trabajos de campo que realizaron, encontraron un gran número de tablillas de piedra talladas con ese símbolo. Paralelamente al estudio del lenguaje sumerio, el profesor Velikovsky, empezó a investigar por su cuenta el significado de esta extraña letra, tan parecida a nuestro alfabeto.

Él tenía la intuición de que era una especie de letra madre, a partir de la cual se descifraba todo un juego de códigos de escritura que daría a la ciencia y a la antropología muchas claves para entender las lenguas antiguas y el ser humano.

La bióloga alemana Käte Pariser estaba trabajando en ese año en España sobre la herencia del sexo y las creaciones híbridas, se dedicaba a formar "intersexos" en laboratorio a algunas especies de animales. La profesora se alargó hablando de este tema, que también daría para rato, pero vayamos a lo importante. Al hilo de sus investigaciones, esta bióloga descubrió un patrón cromosómico "originario", del que derivan, muy a posteriori, los cromosomas X e Y. Y adivinad qué forma tenía ese cromosoma. 

Sus estudios fueron avalados por gente tan importante como la profesora Browne Harvey, que había estado investigando los cromosomas sexuales en insectos y mamíferos pequeños.

Pero ahí no acaba todo. 

Un par de décadas después, al astrónomo Joseph Allen Hynek, conocido después por su obsesión por los ovnis, lo que hizo, en parte, que perdiera su credibilidad internacional, le sucedió un hecho insólito. Alrededor de 1950, estaba estudiando el posicionamiento de ciertas estrellas desde un observatorio de Texas. Algunos patrones se parecían extremadamente a la imagen que os he enseñado antes. Pero el asunto más alucinante fue el que glosó en este artículo, que podéis leer aquí. Su fama mundial comenzó un par de años después, con un proyecto ufológico que duró varios años, pero hubo algo aquella noche que encendió la mecha.

Ya sabéis que el estado de Texas es uno de los más importantes en cuanto al cultivo de trigo. Lo que el doctor Allen Hynek vio desde el observatorio, después de una larga noche de observación y cálculo, fue algo maravilloso: muchos de los campos de trigo, completamente plantados, creaban una forma con el cereal más seco haciendo exactamente la forma de esta especie de A inacabada e invertida.

Lo que la profesora contó a continuación fue una hipótesis casi increíble que hizo que todos nos quedáramos con la boca abierta. El símbolo sumerio representaba un dios hermafrodita, algo así como un Dios presexual, preantropológico, que representaba todo y que a la vez no representaba nada, porque no estaba perfilado todavía por el hombre. De ahí la imposibilidad de descifrar el código de escritura que escondía.

Un Dios a imagen y semejanza del hombre y no a la inversa. Un dios polimorfo. Inacabado. Padre y madre: copa y falo. La profesora lo llamó el "alpha queer".

Aunque es dudoso que lo de los campos de trigo fuera hecho por extraterrestres, como Allen Hynek aseguraba, lo que sus estudios descubrieron fue algo todavía más sorprendente. El trigo se secaba más rápido haciendo esa forma tan especial porque debajo había restos arqueológicos de ciudades antiguas que tenían exactamente esa forma. Por ello, el trigo que estaba encima de ellos no absorbía por completo el agua y se secaba antes. Este patrón se repetía en otros lugares de Latino América y Asia.

Allen Hynek desarrolló toda una teoría con respecto al símbolo Alpha queer: él decía que representaba a un Dios que todo lo ve, a un ojo imperfecto, mirando hacia abajo (como los patrones de las estrellas que estudiaba) y, cuando se le fue la olla del todo, decía que era la marca de Caín. Una señal que volvería a aparecer siglo tras siglo, como un estigma, porque era la manera en la que los extraterrestres intentan comunicarse con nosotros y lo seguirán haciendo hasta que le prestemos atención.

Él estaba seguro que gente como Käte Pariser e Inmmanuel Velikovsky formában parte de una especie de secta masónica que conocía la verdad, pero que mantenían sus investigaciones al margen del sistema y que nunca se iban a atrever a desvelar sus descubrimientos.

En fin, haciendo una pequeña búsqueda en Facebook, he descubierto que existe una página que lleva ese nombre. Al parecer, es un grupo de jóvenes "elegidos" que van a intentar revelar esta verdad (o al menos seguir descubriéndola) a los seres humanos de la era digital a través de las redes sociales y de los teléfonos móviles.

Bueno, todos mis compañeros y yo estábamos alucinados con el símbolo y la historia que nos contó. Prueba de ello:


En fin, el símbolo ya ha entrado en el frame de la mirada y de nuestros dispositivos, quizá es esto precisamente lo que los "extraterrestres" querían.

3 comentarios:

+Mara Blackflower+ dijo...

Muy interesante Me recuerda a este tipo de cosas que enseña el libro de 'en busca de la edad de oro' , que, de alñguna forma, no tienen cabida en la forma en la que han escrito la historia

Anónimo dijo...

Se fue desinflando la historia, me estaba metiendo mucho en ella. En la vida real no podemos tener finales épicos de dioses asexuales, y realmente no entiendo por qué, sería divertido.

Anktor

Anónimo dijo...

Parece que se perdió el comentario?

Era simplemente que me gustó la lectura, me recordaba a cómo empiezan las historias de fantasía, sólo que acaba sin que el dios asexual exista.

Anktor Keont

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