24 de enero de 2013

No tener tiempo para escribir, emigrar y la temperatura de los pájaros

Hablábamos de un tiempo en el que compartíamos un dialecto y nos inventábamos palabras en el idioma del otro y mirábamos la nieve

y vestíamos la nieve

y caminábamos por encima de las aguas nevadas

y nos resfriábamos
pero queríamos hacerlo

Los pájaros (mejor dicho, las aves), como los patos y las gaviotas que duermen encima del hielo, tienen una temperatura corporal de aproximadamente 40 ºC.

Nosotros estamos muy desnudos y nos inventamos palabras, aunque las palabras cada vez se nos van haciendo más cortas y no nos tapan y al final solo nos miramos y luego ya quizás ni siquiera nos miremos y tal vez me dejes y me dejes una carta unos meses después y tal vez reconozca en tu letra no que no te quise porque seguramente no lo hiciera, sino todo lo que hice bien y también todo lo que hice mal y que al final todo salió torcido y no pude hacer nada por evitarlo salvo

irme

y aprender a fondo tu lengua para hablarla sola

me pasó que,
ya ves, no fui suficiente raíz
me pasó que
dormí con la columna doblada
dormí sobre el frío
y regresé tantas veces a una casa:

un lugar con una cocina y una encimera y un té que se enfría y un reloj de pared:
no tener alguien que sea tu familia al otro lado de la frontera.

y eso es, al final, lo que los pájaros del invierno no tienen
cuando duermen con sus 40 grados centígrados debajo de las plumas
ni tenemos nosotros:

alguien en quien pensar cuando sobrevolamos europa
y regresamos a casa.

Francesca Woodman


2 comentarios:

Paz Cornejo dijo...

No fui suficiente raíz.

Me parece que me va a seguir resonando mucho tiempo en la cabeza ese verso.

Dara dijo...

Hoy sobra la palabra. Solo puedo decir belleza y triste.

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