27 de abril de 2009

Álter ego

Hanna quería ser la protagonista de uno de sus relatos. Ser acariciada por el sol, ser observada sin saberlo, ser minuciosamente analizada en cada uno de sus gestos. Hanna quería que sus acciones fueran diseccionadas de su persona, que subirse unas medias o soltarse el pelo excitase a aquel chico que la observara.

Hanna no quería ser más esa persona vulgar, que comía y dormía y hacía sus necesidades. Quería ser un objeto de deseo y conservar su intimidad. Quería ser más una idea que un objeto. Ser una descripción en un relato. Ser unos ojos que se abren, una ducha fría encima de un cuerpo enjabonado, un muchacha que lee sentada en el banco de un parque.

Quería ser esa belleza que no era, esa extraña en una ciudad extranjera, esa adolescente en un lugar inapropiado, esa conocida que se conoce más a fondo después de una conversación en un bar, esa vecina que se desnuda delante de la ventana. Quería ser la protagonista de uno de sus relatos y de los relatos de los demás.

Quería ser tantas personas que no era... La mujer de ese beso apasionado que no te puedes quitar de la cabeza, de ese escote intencionado, de esa mirada felina... Quería que los demás albergaran una imagen de ella más potente que la propia realidad...

Hanna era tan débil que su propia descripción la dejaría sin vida. Pobre mujer desnuda que no podía ser más...

22 de abril de 2009

¿Un pincel servirá?


Recorrí la ciudad para encontrar un pincel con el que dibujar una novela que jamás lograré hacer. Di tantas vueltas que me mareé. Me miré al ombligo. Regresé a casa y volví a salir. Entré en una tienda diminuta con una mujercilla muy agradable que resultó ser el diablo. Pedía mi alma a cambio del pincel.
Volví a casa desconcertada, pensando en si debo pagar tan alto precio. Son mis sueños, ¿no? Después de eso no dudé. No sé si será la novela que tengo en mente, pero acabo de empezar a escribir con él.
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