8 de noviembre de 2009

Caminos de retorno

Cuelgo este poema porque lo escribí en el autobús, mientras iba a Logroño. Y lo subo porque me da la gana y porque Adriana me ha animado a hacerlo. Así que qué menos que dedicárselo. Ha sido guay este finde. La Fanzine manda.
PD: Mira debajo del gorro.

Te copio la expresión
y la de los animales muertos,

a ambos lados de la carretera.

Procuro no salpicarme
con las gotas que corren

por todas partes
en la luna, en los cristales.

Debajo de mis uñas

continúa la sangre,
se acabó mi tiempo,
me desangro.

Nadie (excepto tú)

vendrá a mi entierro.

Estoy en un lugar

donde nunca he estado,
viajando sola,
de vuelta,
a alguna parte...


Nadie me espera en la estación,
nadie aguarda,
porque nadie espera.

Podría dormir,

polvo al polvo,
sueño premonitorio,
cenizas,
en mi garganta.

Cuatro horas rodando,
las nubes van pasando...

Grises, blancas,
sombrías.

Basta con una herida,
es tan fácil morir.

5 comentarios:

Gominolas rojas dijo...

Basta que estés tú esperándote, para qué más?

Te dejo unas gominolas rojas. Un saludo.

Jesús Carrasco Gómez dijo...

Gracias a Adriana por convercerte para publicarlo.

Duenda. dijo...

qué bien que hayas ido. verdad que es estupendo? viva!

abrazos.
ahora cada una tiene un viaje que contar. a ver cuándo.

d.

Adolfo Payés dijo...

Bello poema.. me alegro que te hayas decidido publicar.

Excelente..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Que tengas un buen inicio de semana.

Emecé dijo...

Por qué esa tristeza en los versos? Es amarga, pero me gusta.

Besote, tormenta :)

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