29 de agosto de 2009

Oficio de vida


Ayer me puse a colocar el armario: las cajas de cartón ocupadas por diarios, cuadernos de poemas, cuadernos de cuentos, hojas sueltas con historias inacabadas, cartas de amor, correspondencia infantil, relatos encuadernados, archivadores con escritos en sucio, paisajes en acuarela, bodegones con ceras Manley, retratos en blocs de dibujo, pósters y carteles, cintas de cassete con canciones antiguas...

He escrito rabietas, enfados, enamoramientos, historias de detectives, de periodistas, rayadas a las tantas de la madrugada, canciones de rap, poemas sobre el amor y la soledad. He relatado situaciones con chicos, con amigas, con familiares. He escrito artículos de opinión en Bachiller y reportajes sobre mi barrio en Primaria. He hablado cientos de veces sobre mi ciudad, he descrito rutas, lugares ocultos. He inventado muchas villas diferentes y a todos sus habitantes. Me he intentado explicar de mil y una maneras diferentes, he revelado secretos, he confesado traiciones... He escrito tantísimas cartas de amor...

Le escribí una canción a mi hermano, antes de que naciera. He hablado sobre escribir y he escrito sobre hablar demasiado.

He creado a Jonh el vampiro, a Clara Cocido, la intrépida niña detective, a Yoni el poli, a Pedro, a Jess, a Águila Roja, una bruja que hipnotizaba águilas y pieles rojas, a Lara, la niña que tenía siempre miedo, a Gloria, que era pobre, y a Thomas, que era rico, a unas muñecas de porcelana que se despertaban de noche, a Susi, "la auténtica Susi" y sus aventuras, a Peter, que vivía en casa de su tía abuela, Lágrimas de fuego, un drama infantil, Juan y sus padres desaparecidos, los extraños sucesos de un pueblecito llamado Callin...

Además de todo eso, escribí mucho más. Mi primer relato "serio", "adulto", Mi chica, la historia de un ángel y una niña. Luego, Días de borrasca. Y después, muchos más: [Alicia] En el país de las pesadillas, El desconocido desierto de Dios, El Sinónimo de Nada, Nuestro firmamento, A pesar del miedo, Memoria de una observadora.

En mi armario, también encontré novelas a medio hacer y al menos ocho cuadernos llenos de poemas de amor, escritos entre los 11 y los 15 años. Y también El Observador en sucio, la única novela que he logrado terminar.

Lloré al leer mis viejos diarios. Lloré al ver las fotos y las dedicatorias de compañeros en las agendas y orlas. Abrí carpetas, leí cuadernos, me acordé de momentos pretéritos, me refugié en el pasado, me emocioné al recordar lo que escribía con ocho y nueve y diez y once años, me sorprendí al encontrar tantos cuentos...

Acabé cansada, desorientada, mareada. Pero logré desenterrarme de la montaña de papeles. Volver al presente. Al acabar, me tomé un café. Por esa niña manipulable que tanto se quejaba, que tanto expresaba, por esa adolescente promiscua y llorona.

Y por esa mujer que busca su lugar y coloca y empaqueta sus recuerdos.


5 comentarios:

Jesús Carrasco Gómez dijo...

Tienes suerte de conservar todos esos recuerdos. De lo que yo escribía no queda casi nada. Yo no hacía caso a Horacio y revisaba lo escrito al cabo de un año o unos meses (no siete años como recomendaba él) y después se lo ofrecía a la papelera como alimento.

A ver si nos dejas leer tu novela terminada (y el resto también).

Fante dijo...

Gracias por pasarte y por seguirme. Acabo de leerte y me ha gustado... También batallo a diario con un montón de recuerdos. Aunque a veces creo que son sueños disfrazados de recuerdos jugando a despistar a desorientar a no ser...
Me gusta el texto y me gusta la fotografía. Seguiré leyéndote.
Un abrazo.

Hakka dijo...

no tengo problema en contarlo, pero creo que despues de esta actualización está mas o menos claro.
Un final.

No sabia que tenias blog, ni que leias el mio, gracias.
Escribes guay ;)

VELPISTER dijo...

hola.
Me llamo Peter, viví en la casa de mi tía abuela, se llamaba Candita y era un personaje real hecho para las pesadillas. también le escribí un cuento, y otros muchos, y pinté mucho, y dibujé,e imaginé musicas, y todo eso es una suerte y una esclavitud fabulosa.
Parece que la tuya tb lo es.
Me ha gustado mucho este texto, tb la poesía de la entrada anterior.

Erebus dijo...

Como dice Jesús Carrasco... si yo hubiera empezado a escribir tan enano y tuviera ahora todo ese material acumulado... dicen que la vida es recuerdo, y si eso es cierto, tú tienes bien seguro un trozo que a muchos les falta, pues los primeros recuerdos que se borran son, irónicamente, los más tempranos. Mucha gente comprueba con horror como no es capaz de recordar como era a los diez, e incluso a los quince. Yo empecé a escribir y a guardar a los dieciocho. Espero no perder mucho más. Me pasaré por aquí de ahora en más.

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