5 de marzo de 2012

Apuntes filosóficos para un regreso


Un parque de atracciones abandonado, en el corazón de Berlín, foto de Sarah Porteus

"La mismidad que somos no se posee a sí misma. 
Cabe afirmar que la mismidad se hace".
Gadamer, Verdad y método

"Buscar siempre lo molecular, o incluso la partícula submolecular con la que hacemos alianza. Más que de nuestras enfermedades hereditarias o que tienen su propia descendencia, evolucionamos y morimos de nuestras gripes polimórficas y rizomáticas. El rizoma es una antigenealogía".

G. Deleuze & F. Guattari, Rizoma

Y a pesar de todo no podemos dejar de encaminar nuestras vidas hacia el oír y ver y el presenciar y el saber, con el convencimiento de que esas vidas nuestras dependen  de estar juntos un día o responder a una llamada, o de atrevernos, o de cometer un crimen o causar una muerte y saber que fue así. A veces tengo la sensación de que nada de lo que sucede sucede, porque nada sucede sin interrupción, nada perdura ni persevera ni se recuerda incesantemente, y hasta la más monótona y rutinaria de las existencias se va anulando y negando a sí misma en su aparente repetición hasta que nada es nada ni nadie es nadie que fueran antes, y la débil rueda del mundo es empujada por desmemoriados que oyen y ven y saben lo que no se dice ni tiene lugar ni es cognoscible ni comprobable. Lo que se da es idéntico a lo que no se da, lo que descartamos o dejamos pasar idéntico a lo que tomamos o asimos, lo que experimentamos idéntico a lo que no probamos, y sin embargo nos va la vida y se nos va la vida en escoger y rechazar y seleccionar, en trazar una línea que separe esas cosas que son idénticas y haga de nuestra historia una historia única que recordemos y pueda contarse. Volcamos toda nuestra inteligencia y nuestros sentidos y nuestro afán en la tarea de discernir lo que será nivelado, o ya lo está, y por eso estamos llenos de arrepentimientos y de ocasiones aprovechadas, cuando lo cierto es que nada se afirma y todo se va perdiendo. O acaso es que nunca hubo nada.

Javier Marías, Corazón tan blanco

2 comentarios:

Anónimo dijo...

gadamer y gargamel. viva sara r.!

El Joven llamado Cuervo dijo...

Es como que lo que sucede es tan fugaz que pronto tenemos esa idea de irrealidad. Hay algunos párrafos de Marías que son preciosos en torno a ese tema.
Un abrazo.

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