16 de mayo de 2011

A medio pulmón


No tengo muchos sitios a donde ir a dormir. No tengo apenas palabras. No tengo regalos de versos. No tengo termómetro. No tengo tabaco. No tengo un tapón para la bañera ni un alargador para conectar el móvil.

Tengo los Diarios de Pizarnik. Y un admirador francés. Y un flexo que se enciende cuando quiere. Y tengo un dolor de cabeza, como si fueran dos (así me hacen compañía). Tengo cerca un cumpleaños ajeno. Tengo pipas con mucha sal. Friends en Series.ly. Los amigos que nunca tendré. Tengo razones. Un concierto de Chaouen al que (no) quiero ir (ya lo he dicho, tengo razones). Tengo Buenos Aires sonando en todas mis pesadillas. Tengo razones para llorar. Razones para perderme. Ningún lugar en Valladolid ni en Ponferrada, ningún lugar para dormir.

6 comentarios:

María Mercromina dijo...

La sensación de no tener nada y todo el nada atragantándose en la garganta.

Un beso

Velero dijo...

"Ni el camión de la basura tuvo un jergón para mí" (J. Sabina).

La vida de una nómada. De todas formas, dormir no deja de ser el coma por fascículos.

Un bonito cielo borrascoso.

Saludos.

Eva y la manzana dijo...

Y justo cuando creímos que no teníamos nada... Nos dimos cuenta que siempre todo lo tuvimos..
Un beso

George dijo...

y también
una semilla en la tierra*

lo sé

(*)

tormenta dijo...

Gracias por el cariño, Eva, María y George. Lo siento conmigo.

Bienvenido, Velero. Aquí seguirá este cielo siempre que quiera visitarlo.

Roast Beef dijo...

La gente no tiene mucho sitios a donde ir a dormir. Aunque es verdad que hay quien duerme en cualquier sitio. Yo soy de los primeros.

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