25 de abril de 2013

El Heimweh de Kaléko



Abril. Berlin. Día del libro. Consigo por fin Tres maneras de estar sola de Mascha Kaléko y leo. Leo a Kaléko en Berlín, en primavera, en el centro de su dolor de hogar, es decir, de su nostalgia.

Y son tres. Son tres las partes en las que este libro está estructurado, es decir, son tres las formas de su dolor: la racionalidad (sátira, ironía, visión/versión social), la morriña y el amor, es decir, los amores. Y mientras leo el libro pienso que querría escribir largamente sobre ella.

Por ejemplo, se me ocurre que esa nostalgia (Heimweh) no está solo relacionada con ser exiliada, sino también con sentirse "extranjera": esa bella palabra en alemán que sirve tanto para extranjero como para extraño: fremd. Y debido a esa "extrañeza" se interroga y se entrevista a sí misma. La introspección no está, sin embargo, desvinculada de la realidad. Ni del tiempo.

Porque el emigrante siempre está solo: no solo pierde el lugar, sino que se desentiende del tiempo que ya no vivirá en su Heimatland. Y que la patria no está donde una nació, sino donde una alguna vez fue feliz. Algo así.

***

La edición.

Me gusta mucho cómo Inmaculada Moreno ha estructurado el libro, me parece, como se deduce de lo escrito arriba, la perfecta (y más inteligente) manera de presentar la poesía de Kaléko. Admiro el trabajo de búsqueda, selección y traducción que hay detrás. Me gusta la edición bilingüe y, sobre todo, poder entender casi todos los poemas en alemán. Por eso me resulta interesante ver cómo ella ha decidido traducir ciertas expresiones: extenderse, acortar, dejar ciertos sintagmas fuera de la interpretación.

Y, por último, leer este libro me ha abierto el apetito. Me encantaría traducir más de ella, hacerlo de verdad, de manera profesional. Me parece fundamental seguir abriendo caminos, convertir a Kaléko en un clásico, también en español.

Me gustaría escribir casi todo el libro en este post para que la leyerais, pero no: creo que deberíais haceros con el libro de alguna manera porque si encontráis el lugar y el momento perfecto para leerlo, como me ha pasado a mí, os sentiréis tan cerca de su dolor de hogar que lo comprenderéis. O al revés. No sé.

No me puedo resistir a dejaros un poema en alemán, la traducción de Moreno y proponer una nueva, no  con la intención de mejorarla, sino de aportar una nueva interpretación, sobre la que hablo abajo.


Das berühmte Gefühl 

Als ich zum ersten Male starb,
Ich weiß noch, wie es war. 
Ich starb so ganz für mich und still, 
Das war zu Hamburg, im April, 
Und ich war achtzehn Jahr. 

Und als ich starb zum zweiten Mal, 
Das Sterben tat so weh. 
Gar wenig hinterließ ich dir: 
Mein klopfend Herz vor deiner Tür, 
Die Fußspur rot im Schnee. 

Doch als ich starb zum dritten Mal, 
Da schmerzte es nicht sehr. 
So altvertraut wie Bett und Brot 
Und Kleid und Schuh war mir der Tod. 
Nun sterbe ich nicht mehr.


El famoso sentimiento

Cuando morí por primera vez,
todavía recuerdo cómo fue
morí por mí y en silencio,
fue en Hamburgo, en abril,
y tenia dieciocho años.

Y cuando morí por segunda vez,
morir dolió tanto.
Te legué apenas nada:
mi palpitante corazón delante de tu puerta,
huellas rojas en la nieve.

Pero cuando morí por tercera vez
no dolió mucho.
Tan cotidiano como cama y pan
y vestido y calzado fue la muerte para mí.
Ahora he dejado de morir.

(Traducción de Sara R. Gallardo)

El célebre sentimiento

Cuando morí por vez primera
aún sé cómo ocurrió,
morí en silencio y fue del todo,
pasó en Hamburgo, el mes de abril,
y yo tenia dieciocho.

Cuando morí por vez segunda
la muerte me hizo daño.
Yo te dejé bien poca cosa:
el corazón batiendo en tu portón,
sobre la nieve huellas rojas.

Pero al morir por vez tercera
no me dolió ya tanto.
Tan cotidiana como el pan
y los vestidos fue la muerte.
Ya no me muero más.

(Traducción de Inmaculada Moreno,
Tres maneras de estar sola, Renacimiento, 2012)


***


En primer lugar, Moreno ha elegido dos verbos (ocurrir y pasar) para explicar el "hecho" de la muerte en la primera estrofa, cuando Kaléko eligió el verbo "sein" (ser/estar). Me ha parecido adecuado (y no redundante) usar en español la forma "fue" en los dos casos donde aparece la forma verbal "war" en la versión original.

— Ich weiß noch, wie es war. Ese verso, en realidad en paréntesis, como una acotación, se traduce literalmente como "Todavía sé cómo fue". Moreno ha traducido ahí "aún sé cómo ocurrió", pero a mí me ha parecido que ese "weiß" alemán también tiene cierto sentido de "recordar" o de "acordarse". Cuando alguien dice en alemán "Ich weiß es nicht mehr" no se traduce al español por un "no lo sé más" o por "ya no lo sé", sino por un "no me acuerdo". Ese es el sentido que le encuentro aquí.

"Morí en silencio y fue del todo" es perfectamente aceptable, porque el "ganz" está reflejado en la versión española; pero el "del todo", que me gusta mucho, hace que se quede fuera ese "für mich". Literalmente "para mí". Es decir, morí por mí, para mí, en mi interior, del todo. Así lo he interpretado yo. En la versión de Moreno el "ganz" actúa como adverbio aislado, pero yo creo que es un potenciador del "für mich", incluso quizá de ambos: del todo para mí y del todo en silencio.

Ese "cuando morí por vez primera" o "por vez segunda" lo he transformado en un "por primera vez" o "por segunda vez". Ha sido una decisión únicamente estilística.

Das Sterben tat so weh. En ese verso, Kaléko nominaliza el verbo "morir". Digamos que la traducción sería "el morir dolió mucho". Moreno ha elegido una traducción que a mi juicio no es del todo correcta al decir: "la muerte me hizo daño", porque puede interpretarse como un herida superficial o un dolor que no tiene que ver con la muerte misma. Creo que es mejor expresarlo en español con un "dolió" que con un "hacer daño". "Sich wehtun" es claramente "hacer daño", pero pienso que "wehtun" como tal tiene el sentido completo de "dolor". Por otra parte, creo que Kaléko hubiera elegido la forma "jemandem wehtun" si hubiera querido expresar que la muerte le hizo daño y no que el hecho de morir dolió, es decir: Das Sterben tat mir so weh. En cambio, ella ha optado por el verbo sin complemento indirecto, lo que le da un carácter mucho más profundo, desde mi punto de vista.

El "hinterließ" como pasado del verbo "hinterlassen" tiene el sentido de dejar, es decir, de legar a alguien algo cuando se muere. Por eso he preferido el verbo más específico "legar" frente al "dejar". Otro aspecto en ese verso es el "gar wenig". El "gar" aquí es un potenciador del "wenig", que significa poco. Me parece acertada la traducción "bien poca cosa", pero yo, personalmente, intento evitar la palabra "cosa" en la poesía, que es muy indeterminada y poco expresiva y me he inclinado por la expresión "apenas nada", aunque sigue sin convencerme al cien por cien. Me gustaría encontrar una expresión más paralela en español, pero no existe. "Más bien poco", "apenas algo", "muy poco" serían alternativas también plausibles. Por otra parte, Kaléko coloca esta expresión al principio del verso, lo que en alemán significa darle más relevancia: lo coloca en el lugar más importante según la gramática alemana. El "te" como primera partícula en mi traducción tampoco me resulta demasiado precisa, pero en español funciona mejor así, creo.

A continuación tenemos el verso "Mein klopfend Herz vor deiner Tür". Varias cosas, aquí. Moreno prescinde del adjetivo posesivo, pienso que su reflexión ha sido que en español, al contrario que en inglés o en alemán, las partes del cuerpo de uno mismo no necesitan posesivo. Sin embargo, en este caso, me parece más correcto dejarlo para hacerlo más comprensible: "el corazón batiendo en tu portón" no expresa exactamente de quién es el corazón. No me gusta tampoco la rima interna que provoca la palabra "portón" y  creo que la preposición "vor" es perfectamente traducible por la preposición "delante" o "ante". Me gusta, además, ese contraste entre posesivos: "mi corazón" frente a "tu puerta". Otro asunto diferente es el adjetivo (que tiene función de gerundio) "klopfend". Por una parte no está declinado, lo que efectivamente nos llevaría a traducirlo por un gerundio. Sin embargo, al leer la estrofa completa mi intuición lectora me lleva a colocar dos sintagmas nominales con adjetivo: "mi palpitante corazón" seguido de "huellas rojas". Es, por tanto, una decisión facultativa y que podría ser mejorable. 

Al contrario de lo que Moreno ha decidido en las dos primeras estrofas, en la tercera sí que nos encontramos con un pronombre personal en la traducción del verso "Da schmerzte es nicht sehr", que se traduciría literalmente por "ahí/entonces no dolió mucho". El "Da" es más bien enfático, así que lo he dejado fuera, pero no me atrevo, como ha hecho Moreno, a poner en comparación esa muerte con las anteriores "no me dolió ya tanto".

En los siguientes versos se prescinde de la enumeración y Moreno decide solo nombrar "el pan y los vestidos". Creo que la intención de Kaléko es hacer hincapié en lo más básico: el pan, la cama, el vestido y el calzado, por eso he respetado la enumeración. 

Algo muy diferente es el último verso, cuya traducción por parte de Moreno me parece  más acertada en comparación con la mía. Aun así, me gustaría dar un par de ideas sobre él. Ese "nicht mehr" en alemán se traduce por "no más", sin embargo, en ciertas frases como "Es regnet nicht mehr" se traduce al español (porque en español es posible, por suerte) por un "ya no llueve" o "ha dejado de llover". El "ya" que propone Moreno deja fuera la partícula "nun", que aquí tiene función de adverbio de tiempo: ahora. Me parece importante dejar ese "ahora" en primer lugar. En ese caso, el "ahora ya no muero más" (frente al "no me muero más") me parece la traducción más correcta, pero también artificial. Suena bastante mecánica y poco creíble. De ese modo, he decidido traducirlo en el otro sentido, en una traducción quizá un poco más libre, y acabar el poema con un "ahora he dejado de morir".





22 de abril de 2013

Lengua nómada

Suena nada.

Suena un motor (una fuga).

Suena un sobre deslizándose, suena otro sobre, suena hueco.

Suena Natalia.


¿Quién va a salvar este mundo?
¿Quién salva las palabras si todo el mundo arde?


Natalia Litvinova suena a mundo. Suena a mundo partido, a mundo refundado.
Suena a las entrañas del bosque.

Suena a una canción rusa. Suena a París. Suena a Buenos Aires.
Suena a palabra.

Natalia es todos los versos que le faltan a la nieve.
Los versos de Natalia son las cartas que no llegan.


Dara Scully. Siempre tan sobrecogedora.

TUS OJOS SE HAN VUELTO MI CENICERO

días y noches te he escrito, la primera frase era no existe Rusia, París no existe.

mis manos se vuelven más y más invisibles, besarte es besar una pared en blanco, y no nos hemos besado.

miro este cuerpo tan cuerpo, cuántos lo han amado (¿quién podría amar un cuerpo perdido?), cuántos inviernos prematuros festejaron en su vientre.

al margen de esta hoja se escribe mi vida, y se asusta y se intenta poesía, se intenta verso claro que fracasa y se vuelve cuerpo.

leo el testamento de Kafka como única carta de amor.

pronto en París caerá la nieve. en Rusia también. otra nieve, vendrá la primavera por vientre.

los que me han amado intentarán volver a mí por la fuerza.

querido, tus ojos se han vuelto mi cenicero. besarte es besar la desventaja del tiempo.

leo el testamento de Kafka, lo único que me queda. mientras, regresan tranquilos los que me quieren santa y desnuda.

Natalia Litvinova, Esteparia

(...)
La piedra. De repente me volví loca.
No podré olvidar si no te escribo.
Revisé lo que tenía tu nombre.
¿Puede ser egoísta el que está solo?
(...)

Natalia Litvinova, Cartas de la locura

14 de abril de 2013

hoy también he entrado

hoy también he entrado en el bosque

todo -mi cuerpo, mi ropa, mi pelo- se llenaba de ramas y de espinas
y al otro lado de la valla

botellas vacías.

tu voz.

ceniza



***

 Aquí, un bosque. Mil gracias.
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