14 de abril de 2013

hoy también he entrado

hoy también he entrado en el bosque

todo -mi cuerpo, mi ropa, mi pelo- se llenaba de ramas y de espinas
y al otro lado de la valla

botellas vacías.

tu voz.

ceniza



***

 Aquí, un bosque. Mil gracias.

22 de marzo de 2013

Ponferrada en el silencio



Odio el silencio. Hablo mucho del silencio para romperlo. Odio profundamente el silencio y, aunque vivo a miles de kilómetros de distancia, me duele como si estuviera ahí el silencio de muchos de mis amigos y conocidos de Ponferrada. De mi ciudad.

He leído últimamente algunas cosas muy interesantes sobre el "caso Ponferrada" (se quedará ese nombre para toda la vida, como una marca). Desde el blog de la periodista Elena Lozano hasta este análisis (muy acertado) de la realidad de la capital berciana, que apareció en El País la semana pasada.

A algunos, como al director del Teatro Bergidum de Ponferrada, Miguel A. Varela, la situación le lleva a una conclusión parecida a la que sostuve yo hace algún tiempo en este blog. Leed su artículo "Yo soy de Albacete".

Como digo, el silencio. Que todos sigan con su vida, sí, pero que estemos (estén) gobernados por unos dirigentes municipales que no tengan la capacidad de apoyarse ya en ningún ideal. No por lo que han hecho, que también, sino porque ya no forman parte de ningún partido político. ¿A quién representan ahora? ¿A sí mismos?

Este tema es tabú. Muy poca gente en Ponferrada se atreve a sacarlo, incluso cuando se habla con alguien de confianza, porque es un asunto delicadísimo y sacarlo es entrar en combate.

Mi madre, Olga Gallardo, en un ataque de rabia, escribió una carta a la Cadena SER, al email que tiene el programa Hoy por hoy para que los oyentes dejen sus opiniones y reflexiones. Ella ha roto un silencio que conozco bien. De verdad lo ha roto, porque nunca ha hablado tan claro de sus ideas políticas ni de sus principios morales, ni siquiera con su familia más cercana. Hemos esperado un tiempo prudencial, pero como no ha obtenido respuesta y creo que tanto objetiva como subjetivamente su testimonio tiene mucho interés, la reproduzco aquí con su permiso.

Ciudadana ponferradina sobre el "caso Ponferrada"
Buenos días. 
Soy ponferradina. Desde que supe sobre la moción de censura y, sobre todo, desde el día 8 de marzo que finalmente se produjo, no he dejado de pensar en todo el asunto como si se tratara casi de un problema personal. No he podido quitármelo de la cabeza. Siento vergüenza
La primera vez que sentí vergüenza fue cuando el alcalde de mi ciudad fue acusado de acoso y posteriormente condenado. Mi espanto se acrecienta cuando en 2011 se presenta a las municipales y más aún (esta vez acompañado de otros sentimientos todavía peores) cuando casi 6.000 votantes (personas) le dan su apoyo y confianza. Ahora mismo me siento, como no puede ser de otra manera y como socialista que me considero, estupefacta ante el hecho de que todos esos llamados "socialistas" se hayan aliado con este individuo. Empezando por Rubalcaba. Nadie se cree que no se hubiera enterado (lo hizo mi hija desde Alemania) y, claro, el hecho de que no hacer nada hasta que el problema "le reventó en la cara". Después, pasando por Óscar López y terminando por Samuel Folgueral.  
Algunas personas argumentan que Ismael Álvarez, el alcalde acosador, ya ha pagado su falta o que eso es agua pasada. Muchos piden que se deje "ya" de hablar del caso. Me gustaría pedirle a toda esa gente que lo votó, que lo tienen en cuenta, que se apoyan en él o simplemente que son capaces de mirarle a la cara, que se imaginen por un momento que lo que le pasó a Nevenka Fernández le hubiera pasado a su madre, su hermana, su hija. Pregúntenle a Nevenka o a su familia si es cosa del pasado. A Nevenka, que ni siquiera pudo seguir con su vida en Ponferrada, pregúntenle si es agua pasada.
A los dirigentes del PP les pediría un poco de coherencia: que no se rasguen tanto las vestiduras ahora. Me pregunto dónde estaban ellos cuando esa chica era acosada, cuando a Ismael Álvarez lo acusaron y condenaron. Desde Carlos López Riesco a Ana Botella. Sí, ya me acuerdo: apoyando al acosador de comportamiento "impecable". Ellos ahora mismo me dan igual. Pero los socialistas, ¡qué mal lo están haciendo! Han tenido una ocasión de oro para desbancar a la derecha en un momento en el que la mayoría de los ciudadanos están descontentos con lo mal (malísimamente) que nos están representando, y resulta que lo hacen igual de mal o peor desde la oposición en Ponferrada y en Ferraz. Porque los principios socialistas no deberían traicionarse así como así. Si lo hacen, que por favor paguen por ello. Como socialista estoy indignada y apenada. Ahora, ¿en quién vamos a creer, a quién le damos nuestra confianza para que nos gobierne? Solo tengo una palabra: vergonzoso.  
Un cordial saludo, 
Olga Gallardo 

10 de marzo de 2013

Mascha Kaléko y los libros que crecen en la estantería




Hace poco salió en España la primera traducción (si no me equivoco) de la poeta judía-alemana Mascha Kaléko (1907, Galizia, Imperio Austrohúngaro -hoy Polonia-, 1975, Zürich, Suiza): Tres maneras de estar sola, una selección de toda su obra por Inmaculada Moreno.

Pregunté en La Rayuela (una de las pocas librerías de literatura española en Berlín y con la que también estoy extrañamente conectada) por el libro y me dijeron que podía empezar con una antología de poesía infantil, que contenía algunos poemas suyos. Así lo hice.

Algo le pasa a mi cabeza que no entiendo. Acababa de terminar un libro esta mañana y lo volví a dejar en la estantería cuando descubrí, ahí, tan blanco, un libro de Mascha Kaléko comprado antes de saber quién era. Comprado en un mercadillo hace meses (¿un año?) porque el título me había gustado mucho en su momento (En mis sueños repica -resuena- la tormenta). Tuve que pensar un rato de dónde había salido. Si alguien lo había dejado simplemente ahí.

Hay algo raro en todo esto, ¿no? Traduzco dos poemas a petición popular. Kaléko vuelve a un nuevo Berlín español. Su poesía deja piedras en el camino para volver. 

Es muy sutil.

Hola, nieve. De nuevo invierno. Scheiße! Feliz domingo.


Signal

Als wir zu dritt
Die Straße überquerten,
Wurde sogar
Die Verkehrsampel
Rot.
Umstellt von der Meute
Abgasschnaubender Wagen,
Ergriff ich den Ar des einen,
Der rechts von mir ging.
Nicht den des anderen,
Dessen Ring ich trug.
Als wir zu viert
Uns jenseits der Kreuzungen
Trafen,
Wußten es alle.
Der eine. Der andre.
Das Schweigen.
Und ich.

Señal

Cuando nosotros tres
cruzamos la calle
el semáforo se puso en rojo.
Rodeados por una jauría
de coches desbocados
agarré el brazo del que iba a mi derecha.
No el brazo del otro:
del que yo llevaba un anillo.
Cuando nos encontramos
los cuatro
al otro lado del cruce
todos lo sabíamos:
El uno. El otro.
El silencio.
Y yo.

***

Gruß aus Davos

Es hustet einer so wie du
Im Zimmer nebenan.
Ich sah ihn heut am Frühstückstisch,
Den fremden kranken Mann.

Das Personal stand wie ein Heer
Vor seinen Wünschen Wacht,
Und jeder seiner Blicke schien
Zu kommandieren: Habt acht!

Er aß und trank, er aß und las
Sein vaterländisch Blatt.
Und in der Küche heißt man ihn
Den Herrn von Nimmersatt.

Mit diesem Individuum
Wohn ich nun Tür an Tür.
- Und hustet es von nebenanm
So sehn ich mich nach dir...


Saludo desde Davos

Uno tose igual que tú
en la habitación de al lado.
Lo vi hoy en la mesa del desayuno:
el hombre enfermo y extranjero.

El personal, como un ejército, se mantenía
alerta ante sus deseos.
Cada una de sus miradas parecía
ordenar: ¡prestad atención!

Comió y bebió, comió y leyó
su periódico patrio.
En la cocina lo llaman
el señor insaciable.

Con ese individuo
vivo ahora puerta con puerta.
- Y la tos que procede de al lado.
Tanto te añoro a ti...
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