28 de noviembre de 2012

relato de un día

Me duermo sobre las palabras

Los niños ensartados
giran lentamente
en el sueño

La noche no tiene fin

Anise Koltz


Hoy se ha presentado en Burgos la obra pielescallar, la obra total producida por el Ballet contemporáneo de Burgos, bajo la dirección teatral de Cándido de Castro y creada a partir de textos de Sara R. Gallardo aka vuestra bloguera dicharachera.

Aquí tenéis un vídeo con la rueda de prensa: yo estaba ahí detrás también, he intervenido como 10 minutos, pero supongo que era calidad pésima hacer una grabación de una videoconferencia por Skype. Anyway, Cándido me parafrasea genial y se entiende todo muy bien. Además, hay fragmento de ensayo al final del vídeo, para que os hagáis una idea de cómo se verá en el Teatro Principal de Burgos donde se estrena los días 30 de noviembre y 1 de diciembre a las 20:30. (Fechas posteriores y otros lugares de España os iré informando paulatinamente).


Os dejo el texto original que escribí para el libreto, que finalmente no será el que aparecerá en el programa impreso aunque sí mi nombre, pero que podéis encontrar aquí, con más info de la obra.

“La persona que danza se encierra, de algún modo, en una duración que ella engendra, en una duración (…) hecha de nada que pueda durar”, dice Paul Valéry.


Los individuos, al igual que la danza, somos objetos infinitamente breves, conscientes de que lo que vivimos solo tiene sentido en su duración. Por eso la pérdida y el duelo son los puntos iniciales de pielescallar. C. busca su sentido a través de las palabras, que son el medio de verbalizar lo interno, de comunicarse, es decir, de poner en común, de buscar a la mujer que se fue o de dar un sentido a su ausencia. Pero las palabras desvirtúan lo que pensamos, porque tienen autonomía, porque, como la poesía, dominan solo su duración y después de decirlas no son capaces de construir por sí mismas espacios ni tiempos. Se diluyen y se pierden. Así también los movimientos, que nunca serán un reflejo exacto del interior de C.

El calor, quizá, el sexo, el contacto piel y piel, puede ser para el protagonista la única forma de expresión verdadera, lo único real. Pero toda piel tiene memoria y en su desnudez, en su fragilidad, la ausencia permanece. Cuando él finalmente desiste, se abandona a la embriaguez, que le atribuye una nueva conciencia.
E., la mujer y su ausencia, ha sido solo un fantasma, pero adquiere corporeidad para existir, para reivindicar su existencia como individuo y como mujer. Nada nos salva, nada nos acerca a los demás, porque somos abismos o animales, pero, no obstante, no tenemos más remedio que amar.

+++
Más noticias de estos días sobre el espectáculo:


Y mi querida Adriana Bañares ha abierto su programa de radio Fosfatina con la noticia y leyendo un poemita mío de Epidermia. Muchas gracias Awi! Aquí podéis escucharlo: 


Pues eso. Muy satisfecha de que los proyectos salgan adelante, de que el Ballet Contemporáneo de Burgos se comprometa con el arte en su más amplia expresión y me haya dado esta oportunidad y este privilegio. ¡Muchísima suerte para el estreno a todos: actores, bailarinas, músico, escenógrafa, iluminación, etcétera, etcétera! 

24 de noviembre de 2012

Carne apagada


Planet circle

                                  Richard Long

Ante los ojos, la casa y su silencio
de esfera clausurada. La gravedad
del muro, el péndulo
cansado.

A veces, la hendidura,
la cicatriz de un cuerpo que sostiene
su propia intrascendencia.

El sonido que nunca rasga el cuarto.

La cuenca o la hemorragia en las que orbita
el lejano temblor de las ciudades.

Ana Gorría
Araña (El Gaviero)





Y aquí no amanece y ahí no amanece y es por la tarde pero veo que los mismos cristales reflejan la misma lluvia insulsa de un asfalto que no es igual, pero que se parece en su asfixia. Ella sabe de esa luz del cuarto, yo sé lo triste que parece ese instante en el que está suspendido el salón, esperando una luz verdadera que hoy no existe, el cuarto se oscurece aburrido a mediodía y la luz también está cansada y es sábado y es como si hoy nunca hubiera amanecido. Y de nuevo es la noche. Y de nuevo al norte.

Leer la niebla de la mañana, el óxido ordinario de las tardes, esa red de versos sinestésicos, tiernos, honestos, orgánicos, de Ana Gorría en una tarde de lluvia idiota, de noviembre, de una luz que engaña, en una casa que es nuestro único territorio inexplorado: una casa sin contorno, sin mapa, sin habitantes, solo el lugar que no es el mundo.

Respirar se hace difícil: como aporrear las paredes de los pulmones. Sabe el pulmón a tierra. Vestir la sombra, porque la luz se ha llenado de hastío. Cerrar los ojos y esperar la descarga.

 ¿Estás bien? me preguntan mis amigas.

Supongo que estoy bien (y ¿cómo saber que no estar bien no es malo?), pero incluso leer, el invierno, todo, lo he manchado todo de tristeza. Si la luz no se conforma / con una muerte a medias. Y si mi voz no toca nada. Y si, como una cucaracha boca arriba, roza la voz las cosas, tocándolas en vano.

Y acaba siendo una tarde que vence el sueño. Conocer un cuarto amarillo, verde, azul, un invierno de nieve (¿cuántos inviernos han pasado?), como los alambres oscuros, ahí fuera, en los que tiembla la vida.

21 de noviembre de 2012

muerdo y algo tiene que salir

sacada de aquí.


Me muerdo el labio del horror
labio interior el mundo se derrumba y un gato camina de puntillas
enfrente de mi ventana
justo delante de mí

enciendo un cigarro
al menos algo arde

las hojas crujen como pasos, hay pasos que se alejan y se oye un avión pero en el cielo se agota una luz
a la derecha oigo tres coches: la calle principal

sus luces su carrera para llegar al mar o a la huida y
allí frenar en seco: la acción.

solo el acto rutinario de seguir.

otras vidas más duraderas puede que se estén muriendo justo ahora

no me mires a los ojos
directamente

árbol, olvídate de mí
al sacudir tu pasado

que quizás esto es lo mejor que he tenido
y esta salvación de nada
y esta sensación de mi sangre
y esta sana -ordenada- sublevación de inmovilidad

y esta salvación
y esto
que no es amor
no
es
nada.

muerdo y algo tiene que
salir
caliente
líquido o discurso

y todo el universo parece que se acaba aquí.
justo
aquí.

"ve con los barcos" me parece un buen verso
para empezar algo,
pienso.

cuando quiera empezar algo, lo apuntaré

no obstante,
"tus barcos te esperan"
me parece un buen título
para tachar
"tus barcos te esperan"

y tus barcos nadan solos hacia una orilla que se inunda de mañana
y tú estás aquí
justo aquí
ahora
paralizada.

eso parece, al menos, desde aquí.
***

dos canciones de mcenroe:



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