22 de julio de 2012

Infancia (I: Citas)


Un portal de una casa abandonada, en Berlín.

Como borboletas de sangre brotamos de carne aberta

Vinícius de Moraes

Está asomado a la ventada de su piso en Johannesburgo. Empieza a caer la noche. Un coche se acerca rápidamente a lo lejos, baja la calle. Un perro, un perro pequeño y moteado, salta delante del coche. El coche atropella al perro: las ruedas le pasan por encima, justo por la mitad del cuerpo. El perro se aleja arrastrándose con las patas traseras paralizadas, aullando de dolor. Sin duda alguna morirá; pero en ese momento lo apartan de la ventana. 


Es un primer recuerdo magnífico, que empequeñecería cualquier cosa que el pobre Goldstein pueda pesacar de su pasado. Pero ¿es cierto? ¿Por qué estaba él asomado a la ventana mirando una calle vacía? ¿Vio realmente cómo el coche arrollaba al perro, o solo oyó aullar al perro y corrió a la ventana? ¿Es posible que no viera más que a un perro arrastrando sus patas traseras, y que inventara lo del coche y el conductor y el resto de la historia?


J. M. Coetzee
Infancia

La dueña era una mujer mayor que había sido pintora; no llegó a cosechar ningún éxito y vivía de lo que lograba vender en ferias de artesanía: cuadros, manteles hechos a mano, bisutería, muebles restaurados. Era una mujer cabello largo y blanco, de facciones dulces, cinceladas de arrugas como los meandros que hace un río, y manos nudosas revestidas de callos, que revelaban lo que había vivido. Fue ella la que nos enseñó el piso, pues no estaba dispuesta a vendérselo a cualquiera, y fue ella la que dijo, cuando me puse a llorar en la sala (como un crío; creo que no he llorado tanto desde aquella vez en que Tommy Webber me tiró del columpio del parque cuando teníamos cinco años. ¿Te acuerdas, Lila? No lloraba porque me hubiera hecho daño, sino porque tú estabas ahí, delante, mirándote las rodillas, raspadas como siempre, con el flequillo disimulando el pudor de tus ojos y viendo lo incapaz que era yo de defenderte, ¿y cómo podría protegerte a ti entonces, pensaba?), que podía quedármelo. Era una de esas personas que tienen un áurea muy fuerte, Lila, un áurea que emana como un buen perfume, que viaja a través del aire, se te pega y se te enreda en la piel, y sentí que estaba allí, abrazándote, como al niño pequeño en el que me había convertido; que ella me miraba con sus ojos casi transparentes y entrecerrados, y lo sabía todo. De ti, de mí, de tus padres, de los míos.

Recuerdo que, al ver aquella sala, pude imaginar tu presencia allí como si te estuviera viendo realmente. Allí, sobre la alfombra, estarías tú tumbada, con las piernas hacia arriba, en esa lánguida postura tuya tan característica de dejar la vida pasar, escuchando tus vinilos. El tocadiscos estaría sobre aquel cojín de lentejuelas, y la música (aquella música ecléctica, que variaba según tu estado de ánimo, que podían ser los Beatles hoy y Led Zeppelin mañana) inundaría la sala como el mejor de los aromas a pan recién hecho. Yo llegaría de trabajar a las cinco, con algo de comida en una bolsa de papel marrón, y colocaría la chaqueta sobre un sofá (ya la recogería después), posaría un beso sobre tus labios azul cian e iría a la cocina para dar de comer a Milkshake, ya que tú, seguro, lo habrías olvidado. Luego abriría una botella de vino, me prepararía algo de comer y lo llevaría al salón, para sentarme en el sofá, junto a ti. Y te diría ¿quieres una mandarina?, y te ofrecería ¿te apetece chocolate caliente? Y me sentiría profundamente feliz cuando comieses unos gajos, o tomases algún sorbo, aunque después volvieras a tu estado de absorción absoluta. Sería feliz sólo de tenerte a mi lado, y sé que tú, en aquella estancia, alejada de Nueva Jersey, alejada de nuestras familias y las presiones que ejercían sobre ti, también lo hubieras sido, al menos un poquito. Y yo te hubiese cuidado, Lila, te aseguro que te hubiese cuidado; porque aunque Tommy Webber me tiró del columpio, no hubiera permitido que lograran arrancarte de mis brazos.

Emily Roberts
Lila

Nunca le ha pedido perdón a su hermano, tampoco le ha reprochado nadie nunca lo que hizo. Sin embargo, el recuerdo le pesa, el recuedo de la blanda resistencia de la carne y el hueso, y de cómo se trituraban.      

J. M. Coetzee
Infancia

                     Pero lo cierto es que la noche
aún nos cubre los tobillos,
se toma su tiempo
                               muda la piel
y tras eso
                       pasa.

Unai Velasco
En este lugar


Su madre no sabe o no quiere decírselo. Durante todo el trayecto, (...), a nadie se le han pasado por la cabeza los libros excepto quizá a la misma tía Annie, los libros que nadie leerá nunca; y ahora la tía Annie yace bajo la lluvia esperando a que alguien encuentre tiempo para enterrarla. Lo han dejado a él solo con todos los pensamientos. ¿Cómo los guardará todos en su cabeza, todos los libros, toda la gente, todas las historias? Y si él no los recuerda, ¿quién lo hará?

J. M. Coetzee
Infancia

19 de julio de 2012

Sachsenhausen. Leer en la lluvia. Morir en la lluvia.




Y cuando visitamos las cámaras de gas y los crematorios, afuera, que en realidad era dentro, 
descargó la tormenta.


***







Por fin conmigo, en mi casa, cenando. Tantos amigos.

9 de julio de 2012

Ter onde cair, morto, é motivo de partir

En la visita al Poesie Festival Berlin 2012 tuve la suerte de ver la lectura de poetas alemanes y brasileños, que leían a dos voces traducción y poema original (autor y traductor, traductor y autor, del alemán al portugués y viceversa). Escuche este poema en portugués casi como si fuera mi lengua materna. El autor es Marcos Siscar.

Son días raros. Hace un calor raro. Las mañanas son agradables, con esa luz blanca, con la hierba muy alta en los verdes de camino a la Universidad, con toda la maleza y las mariposas. Esa palabra tan bonita en alemán y en gallego. En alemán, con mi fluidez titubeante. Schmetterling. Una Schmetterling de color blanco, Snow White. En gallego, lengua parecida al portugués. Bolboreta. Borboleta en portugués.  


Después de la mañana el tiempo también titubea, como mi acento, como las declinaciones. Y después, un poco después, porque los días aquí acaban con la Feierabend y ya después nadie trabaja y por eso empieza a llover como si fuera abril. Una lluvia torrencial que no cae. Viene de dentro. Después puedo morir, puedo morir si me dejo caer lentamente sobre los charcos. Puedo morir sobre la nieve o la hierba, siempre en la superficie. 

Son días de cambio. Son días cambiantes.

Volviendo al tema, estuve buscando el poema en Google desde que lo escuché en junio introduciendo un par de términos de los que me acordaba en un portugués que entiendo y que no sé hablar y el nombre de Marcos. Como no daba con el poema, busqué al poeta en Facebook. Allí estaba, claro. Lo agregué y le pregunté. No me importaba él. Él es un hombre muy simpático y dulce, pero lo que yo quería era quedarme con su poema.

Luego le pedí a Antonio Alías una traducción. El poema en cuestión pertenece a un poemario publicado en 2010 y que se titula igual. Aconsejo leerlo primero en la lengua original y agregar la lectura en castellano para la compresión del contenido.

Como en realidad el poema ya no es mío, aunque es muy mío, aquí os lo dejo.


Interior via Satélite

Começar de dentro, do interior, de onde as coisas começam. Onde terminam sua elipse vertiginosa. O interior é o fim da partida, é o começo da volta. Sair como quem volta, voltar como quem sai. A ficção viagem.

Estar perto da própria coisa não está longe do extravio. Veja as mãos do adolescente, suando frio, sem saber virar as páginas de um livro.

O interior é o lugar do extravio, lugar não se fica. Que lugar é um lugar onde não se fica? É o limite, o limite é interior.

Do interior, se vai. Como de pequenas cidades, you know you have to leave. Não se fica, no interior se chega, do interior se vai, aonde se chega, no interior não se fica. Areia, cabra, pedra, e grito, mas não se fica.

O interior se trai. Só realiza, quando se trai. O exterior das coisas é quando o interior se trai. Por isso, não há exterior puro, poesia pura, aquilo que não se trai.

Não há silêncio que não se traia.

No interior, as coisas ressoam ocas. Nada para se ver. Aqui só se ouve a coisa oca soar. Um barco enferrujado soa, devolvido pelo rio, debaixo da amoreira.

A ficção origem. A ficção precisa ser cultivada, memória aparada, mentira amparada, piedosamente. Velha história, morno ludíbrio da literatura. Interior é a ficção, a terra.

O interior é bem real, é a terra, um chão onde cair. Ter onde cair, morto, é motivo de partir.

Interior. Se for pra partir, quero que seja para não deixá-lo. Interior é onde tudo começa, como forma de não se deixar cair. Quem nunca caiu de uma árvore, precisa de segurança? Quem já se jogou de uma árvore, conhece a dor da queda?

Meu silêncio me trai. Apago os parênteses. O interior é síncope.

Você não reclama, não pede, não aceita, não fica, não arreda o pé. O interior se fecha, se oferece. Carrapicho, áspera misericórdia.

***



*Interior Vía Satélite

Comenzar desde dentro, del interior, de donde las cosas comienzan. Donde terminan su elipsis vertiginosa. El interior es el fin de la partida, es el comienzo de la vuelta. Salir como quien vuelve, volver como quien sale. La ficción-viaje. 


Estar cerca de la propia cosa no está lejos del extravío. Vea las manos del adolescente, sudando frío, sin saber pasar las páginas de un libro. 

El interior es un lugar de extravío, lugar no se queda. ¿Qué lugar es un lugar donde no se queda? Es el límite, el límite es interior. Del interior, se marcha. 

Como pequeñas ciudades, you know you have to leave. No se queda, en el interior se llega, del interior se marcha, adonde se llega, en el interior no se queda. Arena, cabra, piedra y grito, pero no se queda. 

El interior se traiciona. Sólo se realiza cuando se traiciona. El exterior de las cosas es cuando el interior se traiciona. Por eso no hay exterior puro, poesía pura, aquello que no se traiciona. 

No hay silencio que no se traicione. 

En el interior, las cosas resuenan huecas. Nada para verse. Aquí sólo se oye la cosa hueca sonar. Un barco oxidado suena, devuelto por el río, debajo de la morera. 

La ficción-origen. La ficción necesita ser cultivada, memoria golpeada, mentira Amparada, piadosamente. Vieja historia, el tibio fraude de la literatura. Interior Es ficción, la tierra. 

El interior es muy real, es la tierra, un suelo donde caer. Tener donde caer, muerto, es Motivo de partida. 

Interior. Si fuera para partir, quiero que sea para no dejarlo. Interior es dónde Todo comienza, como una forma de no dejarse caer. Quien nunca cayó de un Árbol, ¿necesita seguridad? Quien ya se la jugó en un árbol, ¿conoce el dolor de la caída? 

Mi silencio me traiciona. Quito los paréntesis. El interior es síncope

Tú no reclamas, no pides, no aceptas, no te quedas, no te alejas. El interior Se cierra, se regala. Carrapicho, áspera misericordia.

*Traducción de Antonio Alías.
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