12 de noviembre de 2011

Melancholia



M. se sorprende de mi buen humor, porque siempre hablo de la tristeza. M.R. me dice que le gustan mucho mis últimas entradas, pero que son muy tristes. Últimamente hablo mucho de tristeza, no de por qué estoy triste, sino de por qué soy triste. ¿Qué tipo de persona es, si no, aquella que se matricula en Melancholie der Medien: Bild und Trauerarbeit en una universidad extranjera? ¿Qué tipo de persona busca razones académicas al motivo y el origen de la tristeza?

Un reloj de sol en mitad de un jardín.
Pájaros muertos, granizo, lluvia, meteoritos.
Imágenes muy 
         muy
muy
lentas, como el movimiento parsimonioso e inevitable de los astros.
La cita de Barthes de la anterior entrada.
Un cuadro de Dürer (o Durero, para los amigos) llamado Melencolia I. 
Melancolía uno, como si pudiéramos conocer varias. 
Como si no fuera ya suficientemente difícil distinguir la melancolía.
Estrellas que se quedan solas en el cielo, because the other ones are gone.
Representaciones de representaciones que intentan explicar la realidad.
La formas impredecibles de las nubes.
El adulterio en mitad de círculos concéntricos.
Símbolos en Ofelia, en los prerrafaelistas, en la Biblia, el apocalipsis.
Comidas que saben como cenizas.
Los pájaros y los caballos como símbolos de algo.
El mismo camino desde el principio. El mismo camino que se hace imposible atravesar. 
La danza de la muerte. La tierra y la melancolía.
La Melancolía como un estado de ánimo que se parece a la rotación de la tierra.
Fly me to the moon.
Melancolía es una metáfora de muchas cosas.
Melancolía es un astro que gira alrededor de nosotros y al que atraemos con nuestro magnetismo.
Es un satélite que simplemente nos ronda y que a veces, al final de la película, choca contra nosotros.
La tristeza como estado de ánimo natural. La felicidad como construcción.
La autenticidad de la tristeza.
La realidad como construcción de la tristeza de cada uno.
Caminar hacia la felicidad con raíces enredadas en los tobillos, las raíces de los árboles azules que se alimentan de lágrimas y fluidos.


Uno de los mejores fotogramas de la película.

9 de noviembre de 2011

alles wird gut


Robert Glasper en España.

Apuntes rápidos:
  1. La distancia garantizada por la visión preserva "el aura" de un objeto, su posición en el mundo, mientras que el deseo de "traer las cosas más cerca" destruye las relaciones de cada otro, borrando por completo el orden material y representando (sin sentido) las nociones de la distancia y el espacio. Así que incluso si estamos en desacuerdo con los argumentos de Walter Benjamin y Paul Virilio acerca de las nuevas tecnologías y cuestionamos su equiparación de orden natural y distancia, la crítica de la oposición entre visión - tacto es algo que debemos conservar. Lev Manovich
  2. Pero ¿frágil? / ¿Dices frágil? / Nunca paras. Nunca paras. Berta García Faet
  3. vergessen / vergisst / vergaß / hat vergessen.
  4. si luego vienes tú con tus limitaciones / con su no ser perfecta, me hiere que te apropias / con tus miedos de escritora paranoica / con tu Lo siento yo no quiero a nadie. Fresa y heridaBerta García Faet
  5. Barthes; Tagebuch der Trauer, 18.2.1978. "Trauer: ich habe erfahren, dass sie unveränderlich und sporadisch ist: Sie vergeht nicht, weil sie nicht andauernd ist".
  6. Chicos que me miran la foto del carné de identidad en un taxi. Chicos que me miran la foto del carné de identidad en un autobús. Chicos que me cogen de las manos y me dicen: esta tranquilidad es todo lo que necesito. Chicos que dicen: se está bien así. Chicos alemanes con tatuajes que me miran al entrar en clase. Chicos alemanes que me miran muy serios al hablar. Chicos que cambiaría por dos cosas. 
  7. El dolor siempre está ahí. Der Schmerz bleibt. bleibt. bleibt. immer wieder. bleibt. La alegría y el dolor no son contrarios. La alegría es metáfora. Stimmt. 
  8. Triste. Y todavía caliente.



4 de noviembre de 2011

Abortos

no son luciérnagas
son salidas de emergencia

Jorge Segarra


Este otoño de curvas que crecen del tronco, este otoño de sueños retrasados, este otoño de neologismos: irrecuperación, introevolución, destrojo, otoño de sintaxis enemiga

otoño:
           incendios lejos.

Digo: me pongo a escribir, como si ese acto contuviera todo lo que puedo llegar a ser. Digo: me pongo a escribir, como si todavía fuera un ser profundo y significativo.

Este otoño de incendios internos que no me importa dejar ardiendo en presencia de los dioses alemanes que desfilan desnudos por mi cuarto. Les leo poemas y sé que no les importa y sé que no los entienden y sé que no les importa.

Este otoño de niña fácil que no ha recibido un solo cumplido. Este otoño de niña que se sabe fácil, que se sabe de sabor estándar, de regusto insignificante. Este interior tan estéril que no prende con ninguna mecha.

Este rastrojo.

Este útero hueco. Este cuarto sucio. Todo este otoño de pieles sin barrer, cicatrices, señales, marcas, murales en las paredes y cuadros sin acabar. Este otoño de ensayo.

¿Nada puede aferrarse a mí? ¿Mi matriz está tan desgastada? ¿No hay palabras, maldita sea? ¿No hay ni siquiera una posibilidad de ser?

No podría admitir que estoy formada de instintos mientras escucho a Anni B Sweet, leo a Migue y el fabuloso trompetista invisible, repaso con la punta de las neuronas los versos desgajados de Jorge Segarra. Mientras recojo condones usados y lloro a veces. No, no, no, no. No puedo admitir que uso la carne; que soy carne, a la vez.

Los árboles no dan frutos en otoño. No los árboles de este cuento hiperrealista. Mis ramas soportan la escarcha y tienden a abrazar lo que sea: cuerpos, viento, excusas.

Me pongo a escribir que no amo, que soy liviana, y aborto el plan, aborto, aborto. Os querría enseñar este otoño sin corazón. Ya no quiero ser fecundada. He perdido todo interés. Os querría enseñar este otoño, pero.



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