26 de octubre de 2011
Vuelta al centro de la tierra
Me voy de Alemania.
El próximo viernes estaré en Madrid en la presentación de la antología junto a Luna Miguel, Constantino Bértolo, Carolina León y un puñado de mis compañeros de antología. Va a ser un encuentro emotivo, porque a muchos de ellos todavía no los conozco en persona.
Será, como dice la invitación, en La Central, a las 19.30 h. Si queréis ir, no tenéis ni que decirlo.
El sábado iré a Valladolid, la ciudad en la que he vivido los últimos cuatro años, a volver a hablar español, ese idioma extraño que suena en mi cabeza pero que no encuentro en mis palabras. Participaré de nuevo en la presentación de la antología, en esta ocasión en el LAVA, a las 18.00 h. y participaré como ponente en una mesa sobre Internet y poesía. Ídem a lo anterior.
Y no tengo demasiado miedo, aunque sé que estarán muchos amigos, mi madre, igual hasta mis tíos de Galicia. No tengo miedo de cómo leeré, cómo hablaré, cómo iré vestida. Tengo otro tipo de miedo: estar en España y echar de menos esta tierra del norte.
24 de octubre de 2011
Cómo dormir en camas ajenas o traducir artículos de teoría de la comunicación a tu lengua materna
Cómo volver a encontrar órganos eróticos o corazones no demasiado ametrallados.
O cómo disimular nuestro acento. nuestras marcas de guerra o sexo. nuestro miedo.
O cómo disfrutar de nuestro acento, de nuestras marcas, de nuestro miedo.
Cómo ser otros en otros lugares.
Cómo ser explícitamente extranjeros.
Ser completamente otros en otras camas.
Ser alumnas aplicadas con apuntes en alemán.
Ihre Anwesenheit hat das Format einer Abwesenheit.
Cómo perdonar la cobardía.
Cómo aprender los horarios de los trenes y la filosofía de los autobuses.
Cómo ser Berlín.
Con qué cara. Con qué palabras. Cómo volver en cinco días
a Valladolid.
19 de octubre de 2011
Epidermia
Mañana mi corazón pequeñito y arrítmico entra en imprenta. Me siento como una de las Madonnas de Munch o como uno de los desnudos de Modigliani.
El Gaviero lo anunciaba ayer en su blog.
Finalmente: Epidermia
como una enfermedad o como una tira de fina piel que deja todo manchado de sangre.
No puedo hacer otra cosa más que dar las gracias a todos los que os habéis interesado por el libro y por su proceso de creación, los que me habéis ayudado con mis dudas u os habéis ofrecido a echarme una mano. Sois muchos.
Gracias a Piquero y a Javi, en especial. Y, por supuesto, a Diego de Haro por la maravillosa ilustración que abrirá el libro. Es, simplemente, perfecta.
Suena bastante tópico, pero tengo que agradecer a Ana Santos su confianza y su paciencia. Me siento muy afortunada de formar parte de la gavia. Y es un honor compartir colección con gente a la que admiro tanto como Alejandra Vanessa, Ana Gorría o Elise Plain.
No sé si me siento vacía. Me siento serena, pero también excitada. He puesto toda mi carne, toda mi piel, todo lo que soy y lo que no. De eso trata un poco esta historia, ¿verdad?
Ha sido un libro escrito desde el dolor, no es un libro fácil ni cómodo. No puedo sin más desearos que "os guste". He vivido un embarazo ciertamente doloroso, de mucha náusea. Los que habéis seguido el blog en los últimos meses lo sabéis. Quizá es un engendro poco grato, pero es todo yo. Es mi pequeño monstruito.
Este mes he actualizado mucho menos Retales. Aparte de las razones obvias, hay otra: estoy mejor. No quiero decirlo abiertamente por si acaso mañana vuelvo a recaer, pero no hay comparación entre la Sara de ahora y la de hace unos pocos meses. Quizás el libro también tiene algo que ver con eso.
He cerrado una etapa. He escrito un libro. Sigo adelante.
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