como un mendigo
que, por orgullo,
no pide limosna.
el mendigo se hace la tonta
ante el hecho de que conoce qué te hace feliz
y puede destrozarte la vida.
y, aun así, evita hacerse la encontradiza
o hablar de infidelidades...
y se impone el castigo de perdonarte.
y, cuando camino de puntillas
por tu barrio,
miro hacia atrás
por si me encuentro tu sombra
en otra gente.
y mirar hacia atrás también es perderte.
olvidarte es el trabajo más difícil
que no he hecho en mi vida.
el futuro es tan brillante
como la ausencia de tu cara.
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| Foto de Siera |
