11 de abril de 2011

Fronteras de la luz

als wir fuhren in den zügen trugen
männer die nicht unsre väter warn

das land in handgeflochtnen körben

Uljana Wolf, 
Fronteras del lenguaje. Antología (2005 - 2011)
La Bella Varsovia / Cosmopoética.


La tristeza tiene fronteras. He saboreado los límites con las papilas más estrechas. Y la tristeza sabe a vías oxidadas de tren.

Leo a Uljana en el AVE. Uljana tiene apellido de loba y cara de niña. Sus palabras son como gotas de sangre en el vaso de agua de una cocina polaca. Me emocionan sus apuntes cotidianos: palabras inusuales. (juntos como si pierna fuera igual a hoja / y el orden de las cosas un mero intercambio). Y habla de padres y habla de trenes. Y habla de hombres-trenes y de lo que callan los mapas.

Las fronteras del lenguaje, los bordes imprudentes del mar o del balcón. Hay un borde cincunspecto en un apellido. Una o más, que es un poema, que es una piedra pesada guardada en el bolsillo o en la maleta. Y el sol se resbala por las letras sans-serif. Lo que pesa de verdad no son los libros ni las piedras, lo que pesa de verdad son los poemas.

Vuelvo con espuma de palabras, con jazmín, con lomos, esquinas, papel. Con lágrimas en los ojos de los demás, con Woolf, casi como Uljana. Y Woolf es un regalo de Olga. Como mi madre, que es un tren a alguna parte. Como mi madre, que me recogería la maleta y me secaría las piedras de los ojos.

Y, al volver, todo está callado. Las lágrimas se secan antes de llegar al suelo.
  
Reúno los libros cerca de la almohada. Mi cama es una estación vacía. Vuelvo, como loba solitaria, he perdido ojos, ojeras, enojos, hinojos. Ojalás. 

6 de abril de 2011

Niña del sur

Edad del pavo en su máximo esplendor. Año: 2006.

Cuando voy a tu lado, siempre llueve. Llueve siempre. Siempre me acompaña una tormenta traviesa, una tormenta de cachimba de azahar de judería. Una tormenta de patios con flores. Una tormenta del sur.

Una vez tú y yo fuimos nínfulas. Retratadas en cuadros que se empapaban de lluvia. Descritas en manuales psicológicos y poemas manuscritos. Una vez fuimos nínfulas y luego nos conocimos, cuando ya no éramos niñas. ¿Cómo pueden dos niñas tachar los mismos días del calendario? ¿Cómo pueden dos niñas haber matado a las niñas que eran?

Me acerco sigilosa... Ya voy. Suena el traqueteo del tren en mi cabeza. Vuelvo, niña Siera. Sirena de agua amarga, reflejo de mis entrañas. Luz.

Tu habitación amanece. Tu casa huele a incienso y a sal y a hogar. Las velas, las cortinas, los ceniceros, los libros: la vida. Las calles angostas. Sentir que he llegado a casa. Al sur del sur. 

Dulce viaje de retorno. Dulce cosmos poético. Ni siquiera notarás que me había ido.

Juntas de nuevo. Cartel publicitario para Zara
 Rum Rum.. Rumbo a Córdoba...

5 de abril de 2011

Aléjate de las iglesias

Andrés Neuman, fotografiado por Daniel Mordzinski


Ayer Andrés Neuman empezó a seguir este blog. Él también es blogger. Él también escribe. Él es uno de los 22 elegidos. Ayer, cuando Andrés Neuman empezó a seguir este blog, entré en su página. Estuve curioseando. Entré en 'Galería'. Y vi la foto que encabeza este post. Le di al botón derecho. Es mía. Soy yo.

Esta mañana he tenido que salir a la calle. Todo justificado: bienes de primera necesidad, un paquete de 5 kg en Mrw, una práctica para clase... He ido rápidamente a Carrefour, en la calle Santiago. He pasado por delante de Las Francesas, una de las salas de exposiciones de Valladolid. Vi los carteles a la entrada: La vuelta al mundo en 80 retratos de escritores.

Ni siquiera miré el reloj. No podía mirar el reloj si quería entrar.

Las Francesas es una iglesia: púlpitos, nichos, vidrieras, altar, retablo. Pero no hay ídolos. Hay arte contemporáneo. Todo se ha expoliado. Los santos y las imágenes sagradas se han arrancado de su lugar natural. Todo es profano. Hasta el aire que entra. 

Daniel Mordzinski. Eso decía el cartel de la entrada. Daniel Mordzinski alias "el fotógrafo de los escritores". Empecé a caminar entre los pasillos, con mi bolsa del Carrefour en una mano y una botella de agua en la otra, y sosteniendo como podía el folleto donde explicaba la exposición. Montañas, calles, bares... se (con)fundían con rostros. En las fotos había escritores, pero no retratados como santos, como ídolos, todo lo contrario. Ni siquiera estaban en el centro. Eran parte del paisaje. Parte del mundo.

No sé si fue la canción que estaba escuchando con el mp3, la soledad, la prisa, las coincidencias, la emoción... Pero al ver la foto que hay arriba y que, como he dicho antes, vi ayer por primera vez, empecé a llorar. Y me acordé de un poema. Un poema que leí ayer, mientras otros follaban  y otros leían y otros fumaban y mi cuarto se hacía cada vez más pequeño. Un poema de Bukowski. Un poema que habla de cómo ser un gran escritor. Y lloré mucho. Pero nadie me vio.

cómo ser un gran escritor

tienes que follarte a muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor aceptables.

y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos.

tú bebe más cerveza 
más y más cerveza
y ve al hipódromo por lo menos una vez por
semana

y gana
si es posible.

aprender a ganar es difícil —
cualquier vago puede ser un buen perdedor.

y no olvides a tu Brahms
ni a tu Bach ni tu
cerveza.

no hagas ejercicio de más.
duerme hasta el mediodía.

evita las tarjetas de crédito
y pagar nada a
tiempo.

recuerda que no existe un solo culo
en este mundo que valga más de 50$
(en 1977).

y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero sé siempre consciente de la posibilidad de
 derrota absoluta
ya parezca la razón de esa derrota
justa o injusta —

un gusto precoz por la muerte no es necesariamente
una mala cosa.

aléjate de las iglesias y los bares y los museos,
y como las araña sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todo el mundo,
más
el exilio
la derrota
la traición

toda esa escoria.
 
cíñete a la cerveza.

la cerveza es sangre continua.

una amante continua.

consigue una máquina de escribir grande
y mientras las pisadas van y vienen
más allá de tu ventana

dale a la tecla
dale fuerte

lánzate con todo
 
como el toro que embiste por primera vez

y recuerda a los perros viejos,
que tan bien lucharon:
Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamsun.

si piensas que no enloquecieron
en cuartos minúsculos
como enloqueces tú ahora

sin mujeres
sin comida
sin esperanza

entonces no estás preparado.

bebe más cerveza.
hay tiempo.
y si no lo hay
tampoco pasa
nada.
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