esta entrada se podría titular "nadie lee blogs en navidad o cómo el escritor se siente sucio porque su lector es feliz junto a su familia y no necesita belleza ni drama si tiene un pavo relleno y salsa de arándanos esperando en la mesa. también regalos debajo del árbol encendido (a todos nos hacen ilusión los regalos). posiblemente haya libros".
nadie quiere el frío de las palabras gastadas y podridas. es más acogedor el calor de la chimenea, son más acogedoras las ramitas de muérdago, los papanoeles colgando de las ventanas y el calor, el calor, cuando fuera está helando. el escritor también quiere zapatillas llenas de objetos. porque el escritor es un materialista, un fetichista del papel de regalo. y también le encantan las luces colgando de las farolas de la avenida.
el escritor que mantiene un blog piensa: no merezco ese pedazo de atención, mi entrada no vale nada, hay tanto que leer por ahí... voy a dejar a mi lector tranquilo, que se recree con otras voces, con otros labios más carnosos, con otros sexos. que fornique. que folle con sus novias o sus novios , con sus escritores y escritoras preferidos, mientras escucha una balada triste... que escuche villancicos aburridos y deprimentes mientras le chupan la tromp(et)a. caetera. que vaya a muchos no-lugares, a centros comerciales, al cine, y que se encuentre con antiguos compañeros. que las navidades están para eso, joder, para sentir.
el escritor se está masturbando porque sí, por puro aburrimiento. piensa en que el lector ya no busca sus palabras y se toca mientras piensa en él. desposa la cama. solo.
córrete, lector, leyéndome. córrete como se corren las muchachas perdidas con versos de Sexton debajo del edredón roído. en navidades blancas. estoy desnuda y sola y me siento muy sucia, piensa la escritora. tú que me lees...quiéreme como si me desearas. hazme blanca la navidad.
La foto es de Charlotte Ballesteros.

