Mañana mi corazón pequeñito y arrítmico entra en imprenta. Me siento como una de las Madonnas de Munch o como uno de los desnudos de Modigliani.
El Gaviero lo anunciaba ayer en su blog.
Finalmente: Epidermia
como una enfermedad o como una tira de fina piel que deja todo manchado de sangre.
No puedo hacer otra cosa más que dar las gracias a todos los que os habéis interesado por el libro y por su proceso de creación, los que me habéis ayudado con mis dudas u os habéis ofrecido a echarme una mano. Sois muchos.
Gracias a Piquero y a Javi, en especial. Y, por supuesto, a Diego de Haro por la maravillosa ilustración que abrirá el libro. Es, simplemente, perfecta.
Suena bastante tópico, pero tengo que agradecer a Ana Santos su confianza y su paciencia. Me siento muy afortunada de formar parte de la gavia. Y es un honor compartir colección con gente a la que admiro tanto como Alejandra Vanessa, Ana Gorría o Elise Plain.
No sé si me siento vacía. Me siento serena, pero también excitada. He puesto toda mi carne, toda mi piel, todo lo que soy y lo que no. De eso trata un poco esta historia, ¿verdad?
Ha sido un libro escrito desde el dolor, no es un libro fácil ni cómodo. No puedo sin más desearos que "os guste". He vivido un embarazo ciertamente doloroso, de mucha náusea. Los que habéis seguido el blog en los últimos meses lo sabéis. Quizá es un engendro poco grato, pero es todo yo. Es mi pequeño monstruito.
Este mes he actualizado mucho menos Retales. Aparte de las razones obvias, hay otra: estoy mejor. No quiero decirlo abiertamente por si acaso mañana vuelvo a recaer, pero no hay comparación entre la Sara de ahora y la de hace unos pocos meses. Quizás el libro también tiene algo que ver con eso.
He cerrado una etapa. He escrito un libro. Sigo adelante.
