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16 de octubre de 2011

23 de septiembre de 2011

Pan y hambre


Antes de partir, saciar mi hambre

En Armero el amanecer es rojo el amanecer tiene alas y se va muy lejos omaira tenía muy poblado el adentro "mamá, estoy enamorada del hambre..." amor es caos y caos es amor "y quiero que me lo cuentes todo..." decir palabras preciosas como muros Quand j'arrive à Leinestrasse 6 I'll ring the bell and say "Wennergren". "pasar hambre y que el llanto me salga liso, mamá..." áfrica en un vagón de belleville
he dado 7 vueltas
a la grande roue de paris
Epitafio
Octubre.

Elise Plain, 
Pan para la princesa (El Gaviero, 2011)


Quién soy?
. . .
Tengo hambre.

18 de septiembre de 2011

Los escritores no saben hacerse autorretratos

Los escritores no saben hacerse autorretratos y esa es una de las razones por las que existen tipos como Daniel Mordzinski.

Lo llaman "el fotógrafo de los escritores". 

Retratar escritores, la verdad, no tiene mucho mérito, sobre todo si eres amigo de escritores. Lo de Mordzinski sí tiene mérito: esperar hasta que el "modelo" esté en disposición, como el dentista que alarga la visita antes de sacarte la muela del juicio y, clic, disparar justo después: cuando el sujeto está desarmado y desenmascarado y (succión) cuando la historia que tenía solo como un bosquejo acaba por salir a la luz. Dice él: "Retrato con los oídos más que con los ojos". Bueno, eso dicen los periódicos.

Daniel Mordzinski es un fotógrafo. Los escritores para él son materia, materia rezumante y moldeable, partículas de mundo.

Hay algo más extraño que que a un tipo le dé por sacar fotos de escritores. Lo realmente extraño es lo de los escritores. Vamos a ver, todo los que han pasado por delante de su objetivo son, efectivamente, escritores. La foto de Mordzinski acredita el carné de escritor.

¿Y qué pasaría? ¿Qué pasaría si a Mordzisnki le diera por tomar instantes de, qué sé yo, flores? ¿Las flores se convertirían en escritores o compondrían un álbum distinto, una especie de libro de rarezas donde no hubiera ni un solo escritor?

Así, pensando, estar dentro de una foto de Mordzisnki es como estar en la Wikipedia de los escritores.

—Ey, tío, que yo soy escritor.
—Tú qué vas a ser escritor, hombre, lo que eres es un facineroso.
—Que no, joder, no ves que me ha retratado Mordzinski.
—Ah, coño, haber empezado por ahí.

Sin embargo, escribir es difícil. No es simplemente posar para la foto, ya sea el fotógrafo un amateur o un profesional. Ya sea el fotógrafo uno mismo. No se trata simplemente de estar o de hablar como un escritor. Ser escritor es sacar una foto digna, una foto fiel, una foto, tal vez, imperfecta de cada uno. No quiere decir que la foto vaya a gustar o a resultar agradable, el resultado puede ser desastroso o parecer movida u oscura o velada. No importa demasiado si la foto le hace más feliz o más querido al escritor. Tampoco si le hace más desgraciado. Pero, simplemente, tiene que ser verdad. (Nótese que digo verdad y no real).

Por eso resulta raro que haya un fotógrafo que se dedique a sacarles fotos a escritores. Todos los escritores se sacan fotos a sí mismos. No obstante, sospecho que Mordzinski siente cierta vinculación con los tipos a los que inmortaliza. Convierte a esa gente en personajes irreales y viene a sus vidas para materializarlos. De hecho, son ellos los que normalmente quieren pasar por el filtro de su cámara. Por supuesto que es un proceso simple convertido a propósito en laberinto. Y por supuesto que no es necesario, pero tampoco lo es escribir: la realidad acaso es inaprensible.

Es curioso, porque Daniel Mordzinski ni siquiera está en la Wikipedia. Apenas unos pocos reportajes hablan de él. Y sus fotos, claro. Porque nuestras obras siempre hablan de nosotros y de lo que queremos y de lo que no queremos ser.

Como no estaba en la Wikipedia, busqué a Mordzinski en Facebook. Ahí está, con su muro, sus fotos, sus amigos de Facebook.

Aunque, claro, lo más llamativo es que no hay foto principal: solo un icono azul predeterminado. Es decir, la foto que aparece siempre por defecto. Por algo los gallegos no dicen sacar, sino "quitar una foto". Lo dicho: los escritores no saben hacerse autorretratos.


20 de agosto de 2011

Polizón

Río Liffey atravesando Dublín.

¿Qué haces, polizón, con el desamparo?

Tan libre.
Tan solo.

¿Qué amas?

29 de julio de 2011

ser relativo




En la práctica, igual que en la Antigüedad había una línea vertical absoluta con respecto a la cual se definía la oblicua, existe un tipo humano absoluto que es el tipo masculino. La mujer tiene ovarios, útero; son condiciones singulares que la encierran en su subjetividad; se suele decir que piensa con las glándulas. El hombre olvida olímpicamente que su anatomía también incluye hormonas, testículos. Percibe su cuerpo como una relación directa y normal con el mundo, que cree aprehender en su objetividad, mientras que considera el cuerpo de la mujer como lastrado por todo lo que lo especifica: un obstáculo, una prisión. "La hembra es hembra en virtud de una determinada carencia de cualidades", decía Aristóteles. "Tenemos que considerar el carácter de la mujer como naturalmente defectuoso". Y Santo Tomás decreta a continuación que la mujer es un "hombre fallido", un ser "ocasional". Es lo que simboliza la historia del Génesis, donde Eva aparece como sacada, en palabras de Bossuet, de un "hueso supernumerario" de Adán. La humanidad es masculina y el hombre define a la mujer, no en sí, sino en relación con él, la mujer no tiene consideración de ser autónomo. "La mujer, el ser relativo...", escribe Michelet. Benda afirma también en Le Rapport d'Uriel: "El cuerpo del hombre tiene un sentido en sí mismo, al margen del cuerpo de la mujer, mientras que este último parece desvalido si no evocamos al hombre... El hombre se concibe sin la mujer. Ella no se concibe sin el hombre". Y ella no es más que lo que el hombre decida; así recibe [en francés] el nombre de "el sexo" queriendo decir con ello que para el varón es esencialmente sexuado; para él, es sexo, así que lo es de forma absoluta. La mujer se determina y se diferencia con respecto al hombre, y no a la inversa; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el Sujeto, es el Absoluto: ella es la Alteridad

El segundo sexo, Simone de Beauvoir


***

 Mi matriz tuvo utilidad durante algún tiempo.
De allí tomabas prestada la vida, bebías líquido amniótico 
de sangre, leche y vómito tibios.

Aprendiste crueldad 
con mis historias sagradas.
Aprendiste a masticar costillas flotantes, 
engrendos de peleles alados.

Aprendiste a encajar los golpes con silenciador. 
Agachaste las orejas para tranquilizarme: si tú me dejas, yo me dejo

¿Cómo no verlo venir?

Con una navaja oxidada cortaste mi pierna izquierda.
Como una cría aplicada, me sacaste a tiempo los ojos.
Los dos.

Tú sabías lo frío que estaba el mundo fuera de mí.

No me avisaste de tu desidia ciega, 
no me advertiste lo duro que era aprender a caminar así:
mutilada.

Vuelvo a andar, hijo mío.
Ando dando vueltas sin sentido.

Duelen las marcas, por supuesto,
duelen los pezones partidos, 
la cicatriz tan fea que me ha quedado.

Y duele el tiempo tan desperdiciado en enseñarte a existir.
En enseñarte cómo eran las cosas fuera del tubo de ensayo.
En habituarte, paso a paso, a estar lejos.

Duele, sobre todo, 
la pierna que se fue.
La pierna que camina sola. 

Has sido un mal hijo, está claro,
  pero un perfecto y jodido aprendiz.


30 de junio de 2011

retrospectiva

evito tu calle
como un mendigo
que, por orgullo,
no pide limosna.

el mendigo se hace la tonta
ante el hecho de que conoce qué te hace feliz
y puede destrozarte la vida.
y, aun así, evita hacerse la encontradiza
o hablar de infidelidades...
y se impone el castigo de perdonarte.

y, cuando camino de puntillas
por tu barrio,
miro hacia atrás
por si me encuentro tu sombra
en otra gente.

y mirar hacia atrás también es perderte.
olvidarte es el trabajo más difícil
que no he hecho en mi vida.


el futuro es tan brillante
     como la ausencia de tu cara.


Foto de Siera

6 de junio de 2011

Desalojo

El lento crepitar de las horas

(lento)

(crepitar)

(horas) 

las goteras de la facultad. Los manuales, las prisas, los apuntes manchados de cafeína y lágrimas. Los náuticos, las bambas, las barbas de tres días, las ojeras. La tensión en el aire revuelto de junio. Las interminables tardes de estudio en la biblioteca. El aislamiento. Los nervios que crujen. El desaliento.

Las calculadoras hastiadas y los portátiles hambrientos y los móviles inadaptados en modo silencioso y los paraguas. Las sillas incómodas: el culo frío, las piernas dormidas

Repasar mirando al infinito. Repasar. Mirando. Al infinito.

La concentración distraída. El descontrol. La vida a punto de romperse. Como un cascarón de aves migratorias. El pasado que se disuelve como el ibuprofeno. Esperar (¿esperar a qué?).

A que las horas alumbren cristales. A que el viento traiga y lleve aire.

Y a veces las frases vienen de no sé qué sitio. Como cuando lo sueltas todo en un examen: el odio, los nervios, el peso de las palabras. Todo, hasta las vísceras. Y no sabes de dónde viene el caudal de techos que se derrumban, de paredes de papel que se despegan.

Y dices mientras vuelves a casa, que es un río en medio de la selva:

"No te vayas todavía. Ahora no. Ahora no estoy preparada. Tengo las piernas dormidas". 

Las notas en el tablón. Las cajas llenas de enseres y de libros viejos. El vacío. No hay ninguna despedida.

Ojalá te acuerdes de mí cuando vuelva a llover.


Foto de Katarina Sopcic sacada de aquí.

12 de mayo de 2011

Combatiente

Vista por Siera.

Urdí muchas palabras. Me mentí mucho. Era la abeja reina de un ejambre de ponzoña. Muchas veces callé por no levantar murallas con vocablos tóxicos. Así ha sido. Abrir el tarro de miel. Sudar la fiebre. Encalar las paredes rojas. Cerrarle los ojos a los relojes mientras movía sus manecillas.

Absurdos labios en vela. 

Hago bocetos 
de los tatuajes que te tacharán de mi piel.

Son excusas, no lo niego, pero, al fin y al cabo, son certezas. Hago limpieza general. Ventilación pulmonar. Incienso. Tabaco negro. Mejor que parecer una tejedora de Ítaca, prefiero combatir. Convaleciente.

24 de abril de 2011

El movimiento perpetuo del mundo. Lo indestructible

Esta luz hiere

Esta luz hiere, roja, enciende lo sagrado, la sangre, el suspiro de lo que siempre falta.

Sólo hay respiración, sólo aire entre los dedos. Con él curamos el sarampión de las lagartijas. Curamos las dolencias nevadas de las manos que guardan sus pensamientos en los bolsillos. Curamos los múltiples sonidos del silencio.

Las puertas quedan abiertas esta noche. Cada lápiz dibujará una estrella. Las cartas saldrán volando. La sacerdotisa contará luego un viaje al país del Nilo. El mago habrá recorrido las cinco direcciones. Los corzos se esconderán en la caja de las fotografías.

Hay una extraña luz hoy sobre el mundo. Yo alcanzo mis pérdidas. El suspiro de lo que siempre falta.

Ester Folgueral,
Lo indestructible

Vista a través de los ojos de Siera Selene.

14 de abril de 2011

La única extranjera

Le dices que puede pasar, pero oyes algo
y al girarte ves la puerta abierta y nadie en ella.
Está junto a la ventana y no tienes nada que temer,
eres tú, mi amor, tú eres la extranjera,
tú, mi amor, la única extranjera.

Nacho Vegas

 

Fotografiada por Siera

Ven pronto, amor. Llévame lejos.

6 de abril de 2011

Niña del sur

Edad del pavo en su máximo esplendor. Año: 2006.

Cuando voy a tu lado, siempre llueve. Llueve siempre. Siempre me acompaña una tormenta traviesa, una tormenta de cachimba de azahar de judería. Una tormenta de patios con flores. Una tormenta del sur.

Una vez tú y yo fuimos nínfulas. Retratadas en cuadros que se empapaban de lluvia. Descritas en manuales psicológicos y poemas manuscritos. Una vez fuimos nínfulas y luego nos conocimos, cuando ya no éramos niñas. ¿Cómo pueden dos niñas tachar los mismos días del calendario? ¿Cómo pueden dos niñas haber matado a las niñas que eran?

Me acerco sigilosa... Ya voy. Suena el traqueteo del tren en mi cabeza. Vuelvo, niña Siera. Sirena de agua amarga, reflejo de mis entrañas. Luz.

Tu habitación amanece. Tu casa huele a incienso y a sal y a hogar. Las velas, las cortinas, los ceniceros, los libros: la vida. Las calles angostas. Sentir que he llegado a casa. Al sur del sur. 

Dulce viaje de retorno. Dulce cosmos poético. Ni siquiera notarás que me había ido.

Juntas de nuevo. Cartel publicitario para Zara
 Rum Rum.. Rumbo a Córdoba...

5 de abril de 2011

Aléjate de las iglesias

Andrés Neuman, fotografiado por Daniel Mordzinski


Ayer Andrés Neuman empezó a seguir este blog. Él también es blogger. Él también escribe. Él es uno de los 22 elegidos. Ayer, cuando Andrés Neuman empezó a seguir este blog, entré en su página. Estuve curioseando. Entré en 'Galería'. Y vi la foto que encabeza este post. Le di al botón derecho. Es mía. Soy yo.

Esta mañana he tenido que salir a la calle. Todo justificado: bienes de primera necesidad, un paquete de 5 kg en Mrw, una práctica para clase... He ido rápidamente a Carrefour, en la calle Santiago. He pasado por delante de Las Francesas, una de las salas de exposiciones de Valladolid. Vi los carteles a la entrada: La vuelta al mundo en 80 retratos de escritores.

Ni siquiera miré el reloj. No podía mirar el reloj si quería entrar.

Las Francesas es una iglesia: púlpitos, nichos, vidrieras, altar, retablo. Pero no hay ídolos. Hay arte contemporáneo. Todo se ha expoliado. Los santos y las imágenes sagradas se han arrancado de su lugar natural. Todo es profano. Hasta el aire que entra. 

Daniel Mordzinski. Eso decía el cartel de la entrada. Daniel Mordzinski alias "el fotógrafo de los escritores". Empecé a caminar entre los pasillos, con mi bolsa del Carrefour en una mano y una botella de agua en la otra, y sosteniendo como podía el folleto donde explicaba la exposición. Montañas, calles, bares... se (con)fundían con rostros. En las fotos había escritores, pero no retratados como santos, como ídolos, todo lo contrario. Ni siquiera estaban en el centro. Eran parte del paisaje. Parte del mundo.

No sé si fue la canción que estaba escuchando con el mp3, la soledad, la prisa, las coincidencias, la emoción... Pero al ver la foto que hay arriba y que, como he dicho antes, vi ayer por primera vez, empecé a llorar. Y me acordé de un poema. Un poema que leí ayer, mientras otros follaban  y otros leían y otros fumaban y mi cuarto se hacía cada vez más pequeño. Un poema de Bukowski. Un poema que habla de cómo ser un gran escritor. Y lloré mucho. Pero nadie me vio.

cómo ser un gran escritor

tienes que follarte a muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor aceptables.

y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos.

tú bebe más cerveza 
más y más cerveza
y ve al hipódromo por lo menos una vez por
semana

y gana
si es posible.

aprender a ganar es difícil —
cualquier vago puede ser un buen perdedor.

y no olvides a tu Brahms
ni a tu Bach ni tu
cerveza.

no hagas ejercicio de más.
duerme hasta el mediodía.

evita las tarjetas de crédito
y pagar nada a
tiempo.

recuerda que no existe un solo culo
en este mundo que valga más de 50$
(en 1977).

y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero sé siempre consciente de la posibilidad de
 derrota absoluta
ya parezca la razón de esa derrota
justa o injusta —

un gusto precoz por la muerte no es necesariamente
una mala cosa.

aléjate de las iglesias y los bares y los museos,
y como las araña sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todo el mundo,
más
el exilio
la derrota
la traición

toda esa escoria.
 
cíñete a la cerveza.

la cerveza es sangre continua.

una amante continua.

consigue una máquina de escribir grande
y mientras las pisadas van y vienen
más allá de tu ventana

dale a la tecla
dale fuerte

lánzate con todo
 
como el toro que embiste por primera vez

y recuerda a los perros viejos,
que tan bien lucharon:
Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamsun.

si piensas que no enloquecieron
en cuartos minúsculos
como enloqueces tú ahora

sin mujeres
sin comida
sin esperanza

entonces no estás preparado.

bebe más cerveza.
hay tiempo.
y si no lo hay
tampoco pasa
nada.

20 de marzo de 2011

Odio


Odio (La Bella Varsovia, 2011) es estético y ético. Como dice Mercedes Díaz Villarías en el prólogo, "la publicidad busca el lenguaje poético". Una vez conseguido, Refoyo lo aprehende y le da la vuelta. No es una vuelta inocua. Lo retuerce hasta hacer un esperpento. Estrangula la realidad para deformarla y mostrar las realidades camufladas de los objetos.

Las personas somos objetos, objeto de la estética, objeto de la ética. "Puro combate" dice Vicente Luis Mora de los textos que vertebran Odio. Un combate permitido, ya que el sistema admite desviaciones del sistema. El sistema se legitima cuando ante una crítica hacia sí mismo se defiende: "en otro sistema no podrías hacer esto". 

La poesía no puede ser ética, dicen voces. Bueno, no debería ser antes ética que estética, matizan. Vamos, que si pasa el canon es por la estética, ya esté hablando de lo lenta que va la conexión del ADSL o de la niña caribeña que se muere de hambre.

Ante una frase inofensiva, sin ningún tipo de carga ética como "especialistas en ti" o "porque yo lo valgo", se esconde, además de una evidente estética, buscada a propósito, un contenido cargado de sentido deliberado. Refoyo, licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, nos enseña lo que sabe. Lo que intuye. Lo que siente. Despliega la estética de la podredumbre. Del amargor. Del odio.

Basura. Coca-cola. Loreal. Odio al sistema que, como nosotros, se consume.


 EL SECRETO mejor guardado / polvo/ agua/ disolución/ gas/ cocaína y estupefacientes/ con sabor metálico/ aromas dulces/ etiquetas/ anuncios/ el color rojo/ miles y miles de millones de dólares/ arrastran el hielo de Groenlandia y la miseria de Nairobi/ ingredientes/ alijos de coca/ mafias/ barcos/ trenes bomba/ terrorism/ inversiones ficticias/ cadáveres/ la salida tapiada/ ¿dónde vas?/ están por todas partes/ nos conocen/ vigilan/ haz lo que piden/ ten fe/ confía en el maravilloso mundo de/ beba coca cola/ Apóstol, ministro y esfinge de Dios

    Sensación de vivir
    (muertos)
Odio, David Refoyo. 
La Bella Varsovia, 2011.

18 de marzo de 2011

日本

それは私の世界を傷つける

Foto de AP en El Mundo

Foto de Reuters publicada en El País



Foto de Reuters
Foto de Reuters
Foto de AFP publicada en Público

¿No oyes el rumor? ¿No oyes el silencio?

Mañana no existirá Chernóbil. No existirá Chile. No existirá Libia. No existirá Haití.
Mañana Japón se despertará con el bofetón indiferente del mundo.
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