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3 de octubre de 2012
suficientemente lejos
dice pablo fidalgo lareo que el amor no se acaba nunca, / lo que acaba es esa forma de quedarse,
también
pide todo el amor que te mereces. / Pasarán todas las luces por tu vida. / Tú eres el único que puede apagarlas / o decirles la verdad.
y me avisa: Nunca más volverás a amar / como el día que yo te desnudé, / nunca olerás tan bien / como en el poema que te escribí. / Nos elegimos como la más frágil / entre todas las cosas frágiles. / Elegimos la forma más lenta de volver a casa / pero ya estamos cerca.
hoy lo dije por teléfono. no pude confiar mi vida a un único cuerpo.
luego supe la verdad. diego de haro me mandó por correo un vientre desnudo.
y la verdad es que todos estamos enfermos. no importa lo lejos que nazcamos. enfermos de luz. enfermos de domingo.
enfermos de maletas:
enfermos de palabras:
enfermos de palabras, sudor y flores secas.
enfermos de lejanía.
18 de septiembre de 2011
Los escritores no saben hacerse autorretratos
Los escritores no saben hacerse autorretratos y esa es una de las razones por las que existen tipos como Daniel Mordzinski.
Lo llaman "el fotógrafo de los escritores".
Retratar escritores, la verdad, no tiene mucho mérito, sobre todo si eres amigo de escritores. Lo de Mordzinski sí tiene mérito: esperar hasta que el "modelo" esté en disposición, como el dentista que alarga la visita antes de sacarte la muela del juicio y, clic, disparar justo después: cuando el sujeto está desarmado y desenmascarado y (succión) cuando la historia que tenía solo como un bosquejo acaba por salir a la luz. Dice él: "Retrato con los oídos más que con los ojos". Bueno, eso dicen los periódicos.
Daniel Mordzinski es un fotógrafo. Los escritores para él son materia, materia rezumante y moldeable, partículas de mundo.
Hay algo más extraño que que a un tipo le dé por sacar fotos de escritores. Lo realmente extraño es lo de los escritores. Vamos a ver, todo los que han pasado por delante de su objetivo son, efectivamente, escritores. La foto de Mordzinski acredita el carné de escritor.
¿Y qué pasaría? ¿Qué pasaría si a Mordzisnki le diera por tomar instantes de, qué sé yo, flores? ¿Las flores se convertirían en escritores o compondrían un álbum distinto, una especie de libro de rarezas donde no hubiera ni un solo escritor?
Así, pensando, estar dentro de una foto de Mordzisnki es como estar en la Wikipedia de los escritores.
Sin embargo, escribir es difícil. No es simplemente posar para la foto, ya sea el fotógrafo un amateur o un profesional. Ya sea el fotógrafo uno mismo. No se trata simplemente de estar o de hablar como un escritor. Ser escritor es sacar una foto digna, una foto fiel, una foto, tal vez, imperfecta de cada uno. No quiere decir que la foto vaya a gustar o a resultar agradable, el resultado puede ser desastroso o parecer movida u oscura o velada. No importa demasiado si la foto le hace más feliz o más querido al escritor. Tampoco si le hace más desgraciado. Pero, simplemente, tiene que ser verdad. (Nótese que digo verdad y no real).
Por eso resulta raro que haya un fotógrafo que se dedique a sacarles fotos a escritores. Todos los escritores se sacan fotos a sí mismos. No obstante, sospecho que Mordzinski siente cierta vinculación con los tipos a los que inmortaliza. Convierte a esa gente en personajes irreales y viene a sus vidas para materializarlos. De hecho, son ellos los que normalmente quieren pasar por el filtro de su cámara. Por supuesto que es un proceso simple convertido a propósito en laberinto. Y por supuesto que no es necesario, pero tampoco lo es escribir: la realidad acaso es inaprensible.
Es curioso, porque Daniel Mordzinski ni siquiera está en la Wikipedia. Apenas unos pocos reportajes hablan de él. Y sus fotos, claro. Porque nuestras obras siempre hablan de nosotros y de lo que queremos y de lo que no queremos ser.
Como no estaba en la Wikipedia, busqué a Mordzinski en Facebook. Ahí está, con su muro, sus fotos, sus amigos de Facebook.
Aunque, claro, lo más llamativo es que no hay foto principal: solo un icono azul predeterminado. Es decir, la foto que aparece siempre por defecto. Por algo los gallegos no dicen sacar, sino "quitar una foto". Lo dicho: los escritores no saben hacerse autorretratos.
Hay algo más extraño que que a un tipo le dé por sacar fotos de escritores. Lo realmente extraño es lo de los escritores. Vamos a ver, todo los que han pasado por delante de su objetivo son, efectivamente, escritores. La foto de Mordzinski acredita el carné de escritor.
¿Y qué pasaría? ¿Qué pasaría si a Mordzisnki le diera por tomar instantes de, qué sé yo, flores? ¿Las flores se convertirían en escritores o compondrían un álbum distinto, una especie de libro de rarezas donde no hubiera ni un solo escritor?
Así, pensando, estar dentro de una foto de Mordzisnki es como estar en la Wikipedia de los escritores.
—Ey, tío, que yo soy escritor.
—Tú qué vas a ser escritor, hombre, lo que eres es un facineroso.
—Que no, joder, no ves que me ha retratado Mordzinski.
—Ah, coño, haber empezado por ahí.
Sin embargo, escribir es difícil. No es simplemente posar para la foto, ya sea el fotógrafo un amateur o un profesional. Ya sea el fotógrafo uno mismo. No se trata simplemente de estar o de hablar como un escritor. Ser escritor es sacar una foto digna, una foto fiel, una foto, tal vez, imperfecta de cada uno. No quiere decir que la foto vaya a gustar o a resultar agradable, el resultado puede ser desastroso o parecer movida u oscura o velada. No importa demasiado si la foto le hace más feliz o más querido al escritor. Tampoco si le hace más desgraciado. Pero, simplemente, tiene que ser verdad. (Nótese que digo verdad y no real).
Por eso resulta raro que haya un fotógrafo que se dedique a sacarles fotos a escritores. Todos los escritores se sacan fotos a sí mismos. No obstante, sospecho que Mordzinski siente cierta vinculación con los tipos a los que inmortaliza. Convierte a esa gente en personajes irreales y viene a sus vidas para materializarlos. De hecho, son ellos los que normalmente quieren pasar por el filtro de su cámara. Por supuesto que es un proceso simple convertido a propósito en laberinto. Y por supuesto que no es necesario, pero tampoco lo es escribir: la realidad acaso es inaprensible.
Es curioso, porque Daniel Mordzinski ni siquiera está en la Wikipedia. Apenas unos pocos reportajes hablan de él. Y sus fotos, claro. Porque nuestras obras siempre hablan de nosotros y de lo que queremos y de lo que no queremos ser.
Como no estaba en la Wikipedia, busqué a Mordzinski en Facebook. Ahí está, con su muro, sus fotos, sus amigos de Facebook.
Aunque, claro, lo más llamativo es que no hay foto principal: solo un icono azul predeterminado. Es decir, la foto que aparece siempre por defecto. Por algo los gallegos no dicen sacar, sino "quitar una foto". Lo dicho: los escritores no saben hacerse autorretratos.
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