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10 de diciembre de 2011

22 y último tango

Estoy bailando una música que no entiendo.
Estoy bailando y quiero.
Estoy sorda y no quiero.
Y la música me entra por todos los sentidos.
Y la música en realidad es pintura
muy espesa
muy caliente.



Esta música de los 22 suena en un cuarto...
Esta música de 22 tiene huéspedes y anfitriones,
tiene saxo y
licor
y vino caliente.
calor
caliente.


Es una música que viene de lejos, de un tranvía,
de un lugar guardado en cajas...
pero se parece a un padre que se fue cuando era niña,
a un novio que me dejó cuando era virgen.

Esta música ya no sabe a locura
a manicomio
a habitación número 22.
Esta habitación sabe a inconsciencia
lubricante
y música
caliente.


4 de mayo de 2011

los latidos

*

los últimos recuerdos: la agonía de uñas arrancadas de puñados de cabellos
desraizados 
como 
jirones.
de úteros encarnizados de pulmones maltrechos.
de ojos pegados de la hinchazón.
la pesadilla de vómitos y diarreas en llanto.

y después, tierna muerte. y después, quizás, después, vida.




*Las fotos son de Siera Selene

Más, aquí.

13 de abril de 2011

abril


de romper toda mi habitación,
el espejo, mis brazos,
de contar todo lo que nadie sabe, caiga quien caiga
De soltarlo aquí y devastar el poco paisaje que queda. 
[Un poco más sola, ¿qué más da?]

El único motivo.
La única conexión.
El último hilo de la cordura.
La verdad gracias a la que no naufragaba.
La única razón que me decía que puedo continuar. 
Que puedo caminar.
El límite de mis pasos
antes del abismo.
La única persona en este puto mundo 
que me demostró lo imposible.
El único que atravesó la tormenta.
Todo, en vano.

Nadie me espera.

Si algún día te das cuenta, juro que será tarde. Juro que no te perdonaré el daño.
Estaré loca y sola. Y me habré vuelto más loca todavía.
Me verás bella, no lo dudo, 
mi cara será más blanca y serena, 
pero no la toques:
recuerda que no es lo mismo superar algo que simplemente endurecerse.

Tú.
Tú estás siendo cruel. Tú me estás rasgando el corazón con el puñal de tus manos. A quemarropa.
Juro que no te lo perdonaré, me mires como me mires. 
Vengas malherido o arrepentido. O desnudo.

Óyeme bien: ni siquiera los hombres que tanto odias, los hombres-ganzúa que me atravesaron el cuerpo para pescarme y me colgaron para que me secara y me pudriera
me han hecho tanto daño como tú.
Me duele. 
Para.
Por favor.


La foto es de Siera.
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