Mostrando entradas con la etiqueta año uno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta año uno. Mostrar todas las entradas

10 de diciembre de 2012

Herzkrank

He tenido siempre el corazón pequeño y
también he tenido que aprender a respirar.




Foto de Laura Gasparella. 8.12.2012

23.

Una cita:

Cuando morimos somos muy pequeños. Tan desmemoriados que tenemos nuestro nombre en la punta de la lengua. No sabemos que la altura es la altura y tal vez caemos sin saber que caemos. El líquido que sale de la boca de un noruego al hablar, amortigua la gravedad. Ponemos atención a ese sonido que tal vez sólo dice buenos días o buenas tardes. Suena como el hielo quebrándose o como garzas al ocupar su árbol en la tarde. Suena como el obituario donde por fin sabemos cuál es el hilo que teje nuestra piel. Sabemos esto cuando ya no sirve para nada saberlo. Lo supo Poe, como quien conoce lo que mueven las migraciones. Unos pocos conocen de memoria los nombres de las flores de la estepa y las muchas maneras de decir nieve. Hay quien recita los nombres de lo triste. Hay quien conoce la diferencia entre la sal y el azúcar a simple vista. Estas son las cosas que sabes al caer: la textura de los minutos y todas sus ataduras. Los nudos entre la tarde y la mañana.

Valerie Mejer Caso
Geografías de Niebla
 



4 de febrero de 2012

año uno después de la niebla

Así se ve el frío siberiano desde mi ventana.


Dime que has soñado un poema. Dime que has soñado no un poema cualquiera, sino uno de largas líneas parabólicas, de versos cortísimos como las pestañas de los insectos.

Dime
que has soñado
un poema
y te diré que yo
he soñado
lo que no me permito pensar
ni siquiera pensar
cuando no duermo.

Dime qué has soñado.
Dime tú primero
y yo te contaré cómo cae la nieve
en los poemas
en forma
de pequeñas motas de polvo
que brillan
al trasluz.

Toda esta luz blanca.
Toda
esta luz
tan blanca.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...